La candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires Graciela Ocaña recurrió a la justicia para impedir que Cristina Kirchner cobre 2,8 millones de pesos por mes en jubilaciones de privilegio y un retroactivo que ascendería a 120 millones de pesos.
La señora vicepresidente cobra de la Anses dos pensiones no contributivas que corresponden a ella por haber ejercido la máxima magistratura del país y como viuda de Nestor, quien también fue presidente.
El Procurador del Tesoro, Carlos Zanini, firmó una resolución donde declaró nula la decisión administrativa de la ANSES de 2017, bajo la gestión de Mauricio Macri, que la obligó a elegir una de las dos pensiones y dejar de cobrar la otra. El juez federal de la Seguridad Social Ezequiel Pérez Nami hizo lugar al planteo de Cristina y la autorizó a cobrar las dos pensiones con intereses retroactivos y sin pagar el impuesto a las ganancias. La ANSES apeló la decisión y lo mismo realizaron un grupo de diputados de la oposición. Pero ahora, la ANSES desistió de la apelación. Con esta decisión que según Ocaña es nula, quedó firme el fallo.
Según la demandante la decisión tomada por la Directora Ejecutiva de la Anses, María Fernanda Raverta “configuraría el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público, y principalmente por mala administración de los fondos públicos”, que, anticipó, denunciará.
Está claro que el artículo 5 de la Ley 24018, dispone que el beneficio es incompatible con el goce de toda jubilación, pensión, retiro o prestación graciable nacional, provincial o municipal.(1)
Es inadmisible legalmente que Cristina cobre dos pensiones vitalicias presidenciales, pero aun si fuera legal, es inmoral. Nadie puede dejar de considerar una manifiesta inmoralidad que la expresidenta cobre una pensión multimillonaria mientras que la jubilación mínima ni siquiera alcanza los $ 26.000 ($ 25.922).
Esta situación se da, en el contexto de un país gobernado por el kirchnerismo, donde lo inmoral se vuelve natural, donde los funcionarios se vuelven millonarios de la noche a la mañana, con una justicia temerosa del poder político y que teme actuar conforme a la constitución y las leyes.
La actitud de la actual Vice y Presidenta de la Nación en dos mandatos consecutivos, contrasta con extrema crudeza, con la de otro Vicepresidente, que rechazó la pensión que por Ley se le otorgaba, me refiero a Elpidio Gonzalez, Vicepresidente de Marcelo T. de Alvear (1922/28) y Ministro del Interior durante la segunda presidencia de Hipólito Yrigoyen (1928/30) hasta el golpe militar que lo encarceló durante dos años. Retirado de la política, se ganaba la vida como vendedor callejero de Anilinas Colibrí.
El diputado del partido Conservador por Buenos Aires, Adrián Escobar, presentó un proyecto de Ley que fue aprobado por absoluta mayoría. Disponía una jubilación vitalicia para presidentes de 3.000 pesos mensuales y para vicepresidentes, de 2.000 . En medio de los discursos y como argumento que daba fundamentación al proyecto, «se coló» entre los ejemplos, el caso del «pobre Elpidio González».
En una carta al presidente Roberto M Ortiz, Elpidio González renunció a esta pensión de privilegio exponiendo: «Habiendo sido promulgada la Ley que concede una asignación vitalicia a los ex Presidentes y Vicepresidentes de la Nación, cúmpleme dejar constancia al señor Presidente, en su carácter de Jefe Supremo de la Nación, que tiene a su cargo la Administración General del País de mi decisión irrevocable de no acogerme a los beneficios de dicha Ley.” Elpidio González, continuó vendiendo anilinas para ganarse la vida y falleció en la pobreza.