Mar. May 26th, 2026

Advertimos un estado de excitación social, con ribetes de violencia, impropios de una sociedad que intenta desarrollarse en paz y armonía, como debe ser la argentina.  Episodios como la pelea en la Avda. Perón protagonizadas por un Arquitecto y un joven presuntamente karateca, que concluyó con la muerte del profesional, son claras muestras de este grave estado de irritación social.

Según el diario La Gaceta el hecho ocurrió el sábado 16 de octubre, cuando el hijo del arquitecto, Patricio Scida de 19 años, esperaba la señal del semáforo para cruzar la arteria mencionada en la esquina de calle Las Rosas. Ángel Ismael Cativa de 27 años que conducía una motocicleta acompañado por su pareja Samanta Escacena, cruzó con el semáforo en rojo.  El joven Scida lo increpó y el motociclista retornó. Allí comenzó una violenta discusión que continuó a los golpes.

El arquitecto Scida, quien esperaba a su hijo a bordo de una camioneta VW Amarok y observaba la escena, cruzó la avenida para defender a su hijo. En un momento, mientras los guardias de uno de los countries de la zona sujetaban al motociclista, el arquitecto fue a buscarlo, pero Cativa lo recibió con una patada en el rostro El agredido cayó pesadamente al suelo y fue derivado al hospital Padilla donde le diagnosticaron un traumatismo encéfalo craneano que le había generado un coágulo que ponía en peligro su vida. Luego lo derivaron a un sanatorio privado donde fue intervenido quirúrgicamente durante cuatro horas. Superó la operación, pero su estado era grave y el sábado falleció. Scida tenía 63 años.
La Policía, al mando del comisario Carlos Daniel Ruiz, hizo las averiguaciones correspondientes. Y en base a los testimonios recogidos en el lugar, confirmaron la versión que dieron los Scida. Las declaraciones de los guardias de los countries del lugar fueron determinantes.  “El motociclista estaba totalmente desencajado. No había manera de frenarlo. Él le pegó la patada al hombre cuando estaba totalmente indefenso. Cayó duro al suelo y a los segundos se formó un charco de sangre”, dijo uno de los testigos que prefirió no dar a conocer su identidad hasta tanto declare en la fiscalía.  La fiscalía que investiga el caso dispuso que Ángel Ismael Cativa y su pareja queden bajo prisión preventiva.

El episodio muy grave y doloroso, por cierto, y que con cierta frecuencia se repite en distintos ámbitos en nuestra provincia, es sintomático de una sociedad muy encrespada. Ciertamente que la grave situación económica, los largos meses de encierro por la pandemia, la alta criminalidad que modifica nuestros hábitos de vida, y una política que, en vez de soluciones plantea más problemas, son motivos para que vivamos en este estado de excitación que para algunos, felizmente no muchos, implica un regreso a las formas más primitivas de violencia como puede ser una pelea callejera por motivos de tránsito.

Cativa debe recibir el castigo corrector que las leyes determinan y vaya nuestro más sentido pésame para la familia Scida.