Mar. May 26th, 2026

Concluimos hoy con la sintética reseña biográfica de Julio Argentino Roca, el dos veces presidente de la Nación y forjador de la moderna Argentina, cuando este año, exactamente el día 19 de octubre se cumplieron 107 años de su fallecimiento.  

Hemos desarrollado el tema en seis notas, intentando resumir su gran obra de gobierno, claro está que hemos dejado de lado en honor a la brevedad, múltiples aspectos de ella, como la unificación de la moneda. Recordemos que, durante su primera presidencia, el 5 de noviembre de 1881, se sancionó la Ley 1130. Esta Ley determinó que la unidad monetaria de la Argentina fuese el Peso Moneda Nacional y que los bancos debían renovar toda su emisión de billetes. De esta forma se emitió una moneda común para todo el territorio nacional unificándose el sistema monetario. El Peso Moneda Nacional, estuvo vigente hasta el 31 de diciembre de 1969.  

También durante el gobierno de Roca se sancionó la ley de conversión 3871, dictada en 1899, para aprovechar la caja de conversión creada en 1890. La economía agropecuaria tuvo una notable expansión y no debemos dejar de lado sus logros en la integración regional, la transformación de la ciudad de Buenos Aires después de su federalización en 1880 y así, otros temas vinculados con sus dos brillantes presidencias.  Pero hay suficiente bibliografía sobre el prócer tucumano que los interesados en la historia real, objetiva y bien documentada pueden consultar. Recientemente se publicó una bien documentada biografía del prócer, escrita por el historiador Isidoro Ruiz Moreno, que recomendamos.

Nuestro interés por Roca nace en nuestra infancia, cuando escuchábamos en la casona de nuestros abuelos en Monteros, hablar del prócer y sus logros. Se decía que había nacido en esa ciudad del sur tucumano y se indicaba una vieja propiedad, perteneciente a nuestra familia, donde supuestamente había visto la luz por primera vez.  Es que todos los monterizos anhelaban que el relato fuera verdadero. Lo cierto es que Roca nació en una casa, que todavía existe, en el actual municipio de Las Talitas, que en el año 1843 todavía pertenecía al territorio de la capital tucumana.  Esto fue suscrito por el mismo Roca, en una carta personal enviada a uno de nuestros tíos, Julio Argentino Bulacio Núñez, ante la consulta de éste.

Los monterizos solían decir que esta respuesta era una revancha que se tomaba Roca, porque a la Biblioteca local, fundada en tiempos de una de sus presidencias, le habían puesto el nombre de Bartolomé Mitre y no el suyo. Pero esta es una mera fábula pueblerina.  En la misma misiva enviada por el prócer, aclaraba que sentía un profundo afecto por Monteros y que muchas veces lo había visitado, pero que había nacido en San Miguel de Tucumán.

Los actuales ataques a su figura forman parte de un ataque integral a nuestra nacionalidad, a nuestra identidad cultural, a nuestros orígenes como Nación. El comunismo, junto a grupos de extrema izquierda y el mismo kirchnerismo, proponen negar la historia, demoler los valores morales, la honestidad y la fé en las figuras históricas.  Dividir a la sociedad en grupos antagónicos y poner en ridículo a los que defendemos con ardor las tradiciones heredadas de nuestros ancestros. La idea que pretenden imponer es que el país no tiene pasado, que todo comenzó con ellos.

Claro está que la figura de Roca les molesta. Encarnó los ideales de una sociedad progresista, bien desarrollada cultural y humanamente. Solo baste ver cómo estamos hoy y compararlo con el país ordenado, prolijo, integrado y respetado en el contexto de las naciones, que nos legara el prócer tucumano, para tomar conciencia de que hay que retomar ese rumbo.