Vida y aportes al país de Julio Argentino Roca (2da parte)

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Ayer decíamos que en la ignorancia de los hechos históricos que tienen nuestros hombres públicos y el ciudadano en general, muchos se han dedicado a calumniar a Julio Argentino Roca, el forjador de la Argentina moderna, acusándolo de racismo y genocidio. El tema fue la llamada Campaña del Desierto, que el tucumano encabezara en 1879, como Comandante en Jefe del Ejército y cumpliendo una orden del Presidente Nicolás Avellaneda. Esa campaña estuvo destinada a integrar e incorporar a la geografía argentina, prácticamente la mitad de los territorios históricamente nuestros.

El desconocimiento de la historia genera la ignorancia de saber que la Campaña del Desierto de Roca, no fue la primera encarada contra los malones araucanos, hoy llamados mapuches, que habían sometido a los aborígenes tehuelches, habitantes originales del norte de la Patagonia. Los primeros gobiernos patrios ya asumieron el problema y Juan Manuel de Rosas en 1833 y principios de 1834, durante el gobierno de Juan Ramón Balcarce, efectuó una primera Campaña del Desierto.

El 31 de Septiembre de 1831 Rosas escribe a Facundo Quiroga que estaba en campaña, una carta donde le propone al caudillo riojano ocuparse del problema del indio, le dice:

La República. reportaría un inmenso bien y una riqueza positiva, si en el acto de concluir la campaña contra los tiranos, nos juntásemos en un punto céntrico y combinamos una formal expedición, que tenga por resultado la conclusión total de este malvado y de todos los indios que hostilizan nuestras fronteras haciéndonos tanto mal.

Tomando conocimiento Rosas de que el chileno Manuel Bulnes preparaba en Chile una expedición  en contra de Chocorí, delineó en septiembre de 1832 un plan de conquista basado en una expedición que debía partir desde la Fortaleza Protectora Argentina y de paso evitar que Chile se instalara en «País de las Manzanas» o Neuquén y en el sur de Mendoza, por  donde ya había expedicionado Bulnes contra los hermanos Pincheira.

Rosas logró el objetivo de someter a los indígenas y ampliar el territorio de Buenos Aires. Sin embargo, después de la caída de Rosas, los indios volvieron a las andadas.  

La Ley que promulgaba la Expedición decía que la presencia del indio impide el acceso al inmigrante que quiere trabajar. Claramente deben diferenciarse los indios de los malones de los que querían convivir pacíficamente con los blancos.  No hubo racismo en Roca, sino como militar, cumplió con eficacia la misión que le había sido encomendada por el presidente y una ley del Congreso: acabar con los malones, con el terror, con los sangrientos y frecuentes ataques de los mapuches, que robaban y saqueaban con impunidad.

Luego de la Campaña encabezada por Roca se efectuaron otras contra grupos mapuches independientes. Entre 1881 y 1882 se incorporaron los territorios de Neuquén y los del Sur del Rio Negro. Después de la rendición definitiva del cacique Sayjuequé el 1 de enero de 1885, se dio por finalizada la ocupación de Chubut. En el extremo Norte del país, en el Chaco, se llevaron a cabo campañas entre los años 1881 y 1889. Las últimas, bajo la presidencia del militar tucumano.

En 1884 se sancionó la Ley 1.532 de Territorios Nacionales, por la cual se establecieron los territorios nacionales de Misiones, Formosa y Chaco en el norte y La Pampa, Neuquén, Rio Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego en el Sur. La ley establecía que todos los territorios pasarían a ser provincias cuando alcanzaran los 60.000 habitantes. La República Argentina quedaba así, definitivamente conformada.

Mañana continuaremos dedicando nuestras reflexiones, al Presidente Julio Argentino Roca.