Lun. May 4th, 2026

La prensa dice que en Juntos por el Cambio, se preguntan si hay que asegurar la gobernabilidad o radicalizarse, en el supuesto de que en las elecciones de noviembre se ratifiquen los guarismos de las PASO.

No caben dudas de que hay que asegurar la gobernabilidad. Máxime cuando el gobierno, ya muy débil, quede aún más debilitado después de las elecciones. Nunca vimos un presidente más jaqueado por dentro y por fuera que Alberto Fernández.

Luego del fracaso del oficialismo en las primarias, todo el gobierno quedó muy afectado. El presidente tuvo la oportunidad entonces de mostrar firmeza y tomar firmemente el timón, haciendo los cambios de funcionarios y políticas según su saber y entender, pero optó por acatar los dictados de su socia y mentora, la viuda de Kirchner, quien publicó una carta, si bien no agresiva, le dictaba de manera imperativa, el rumbo a Alberto.  

El funcionario elegido para conducir el gabinete en esta nueva etapa fue el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, quien podía mostrar un triunfo en su provincia, frente a la decepción generalizada en el conjunto país.

Y así como Cristina eligió como socio, para encabezar la fórmula presidencial en el 2019 a uno de sus críticos más acérrimos, en esta ocasión también intervino para que un hombre que la calificaba como el “pasado”, ocupara el estratégico puesto de Jefe de Gabinete. Manzur decía en 2019 que “el de Cristina era un ciclo político concluido”, sin embargo, no dudó un segundo en acceder al pedido de la Vice de asumir en esta nueva etapa.

Manzur dio un fuerte golpe de timón y despertó a un gabinete que parecía dormido. Para demostrar el cambio de ritmo cita a sus ministros a las 7 de la mañana; el primer día convocó a una reunión del gabinete a las ocho, hora muy temprana para la Casa Rosada.

Un periodista inquisitivo le preguntó si respondía a Alberto o a Cristina, mostrando buena cintura respondió «quien comanda el Poder Ejecutivo es el presidente». Y agregó “Las diferencias propias del ámbito de la política están terminadas y zanjadas. Nuestro espacio político, el Frente de Todos, está totalmente cohesionado y unido», dijo el tucumano. [i]

El gran desafío es el 14 de noviembre. Si el oficialismo resulta perdedor por cifras similares a las del 12 de septiembre, la responsabilidad de la oposición es ayudar al gobierno y asegurar la gobernabilidad para los próximos dos años de mandato. Es de rigor que así sea en beneficio de la república y de los argentinos.  También resulta evidente que el gobierno debe dejarse ayudar y corregir el rumbo en los asuntos más polémicos.

Los problemas del país son graves y muy complejos, requieren dejar de lado la grieta y unirse en objetivos comunes. Claro está que urge elaborar un proyecto de país, conforme a los dictados de nuestra sabia Carta Magna.