Barbijos sí, barbijos no

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El primer anuncio del nuevo gabinete en la voz de la señora ministra de Salud, Carla Vizzotti, fue informar que el uso del barbijo en espacios al aire libre, deja de ser obligatorio.  La ministra, con el flamante jefe de Gabinete Juan Manzur a su lado, efectuó el anuncio que generó una nueva polémica.

La ministra fundamentó la decisión gubernamental en la sensible mejoría de la situación sanitaria en relación con el coronavirus. Aclarando que esta medida será de aplicación en espacios abiertos y siempre que no haya aglomeración de personas. Ergo, será obligatorio en las canchas de fútbol.

Pero he aquí que la ciudad de Buenos Aires, al igual que otras provincias como Mendoza, Córdoba, Rio Negro, Salta y Jujuy. continuará exigiendo el barbijo en todos los espacios, abiertos o cerrados. La provincia homónima, gobernada por Kicillof, acatará la decisión del gobierno nacional. Una vez más se plantea durante la pandemia diferentes temperamentos, entre la ciudad y la provincia.

¿Es razonable dejar de usar el barbijo cuando todavía no está superada la epidemia y el mundo entero teme un recrudecimiento de los contagios?  En Israel, uno de los países con mayor porcentaje de vacunados debió dar marcha atrás y volver al uso del barbijo. Y en nuestro país, todavía estamos lejos de conseguir que un 70 % de la población esté vacunada con dos dosis, porcentaje necesario para lograr la «inmunidad de rebaño».

Mucho costó que la gente se acostumbre y aceptara usar el cubreboca como lo llaman en otros lugares del planeta. Su uso se había incorporado a la cultura ciudadana y ya nadie se queja. ¿Por qué, se pregunta la gente, se toma esta decisión?  Y muchos están convencidos de que se trata de una decisión política y no sanitaria.  Los memes y los mensajes en las redes sociales hablan  de que se trata de una evidente medida electoralista.

El mismo presidente se curó en sano al decir en el acto de inauguración de la Facultad de Ciencias Médicas de José C. Paz, cuando dijo “Nos acusan de libertinos los mismos que nos acusaban de encerradores en otro tiempo”.  No escuchamos a nadie acusar al gobierno de libertino, tampoco de encerradores no obstante que nos impusieron una rígida cuarentena, la más larga del planeta. Pero ya sabemos que Alberto habla y habla, muchas veces contradiciéndose a sí mismo, y otras veces de manera incoherente.

Esta forma de falsa acusación, que el presidente utiliza con excesiva frecuencia, es probablemente uno de los principales motivos del fracaso en las PASO.  

La mayoría de los expertos médicos se expresan contrarios a esta medida y destacan que la gente debe cuidarse, que la pandemia no está terminada. Y critican la medida por el mensaje equivocado que se envía a la sociedad.