Lun. May 4th, 2026

El mundo entero pudo ver en las pantallas de sus televisores, las desgarradoras escenas de gente desesperada intentando subir a un avión de la Fuerza Aérea de los EEUU, en el aeropuerto de Kabul, capital de Afganistán.  Es que el Talibán tomó el control del país tras 20 años de insurgencia y en plena retirada de las tropas de Estados Unidos de su territorio.
La televisión argentina poco dijo sobre el asunto, enfrascada en el tema del cumpleaños de la primera dama Fabiola, festejado sin cumplir las medidas sanitarias dispuestas por el propio presidente, cuando la severa cuarentena estaba en su mayor rigor, pero el mundo entero recibió la noticia como una gran tragedia.

Los talibanes son un grupo fundamentalista musulmán, que surgió a finales de los años 90 en el norte de Pakistán, después de la retirada de las tropas de la Unión Soviética de Afganistán. Tuvieron apoyo por parte de EE.UU., Arabia Saudí, Pakistán, entre otros.  Los primeros talibanes surgieron del movimiento de los muyahidines, que combatieron contra las tropas de la Unión Soviética a finales de los años 80.

Cuando la coalición de tropas internacionales dirigida por EEUU se retiró este año, los talibanes realizaron la ofensiva de mayo en la que tomaron todas las capitales provinciales en tiempo récord, haciendo colapsar al gobierno afgano, para capturar el 15 de agosto, la capital Kabul, obteniendo así una victoria total y estableciendo de hecho un nuevo Emirato Islámico.

Ahora asegura que habrá una transferencia pacífica del poder. Sin embargo, las escenas de caos y desesperación se multiplican en la capital afgana por el recuerdo de las atrocidades cometidas por el grupo cuando gobernaron el país entre 1996 y 2001.

En el transcurso de la primera conferencia de prensa del Talibán, enviaron un mensaje a la comunidad internacional donde informaron de la intención de mantener relaciones pacíficas con otros países y de respetar los derechos de las mujeres, aunque siempre «en el marco de la ley islámica».

Es una afirmación que busca apaciguar los temores de los ciudadanos afganos, pero en particular de las mujeres, que vieron sus derechos completamente cercenados durante el anterior dominio talibán, que impuso una versión estricta y radical de la ley islámica o sharía. Durante ese tiempo eran comunes las lapidaciones de las mujeres acusadas de adulterio, así como los cruentos castigos corporales tanto para hombres como para mujeres que quebrantaban la ley.

La sharía o ley islámica, constituye un código detallado de conducta en el que se incluyen también sus normas relativas a las modalidades del culto, los criterios de su moral y de su vida, las cosas que ellos tienen permitidas o prohibidas y las reglas separadoras entre lo que consideran el bien y el mal. No es un dogma, sino que permite interpretaciones, pero es más que un sistema de justicia civil o criminal.

Según la extrema interpretación de la ley islámica por parte de los talibanes, las mujeres no deben estudiar ni trabajar. Tampoco salir a la calle, a menos que estén acompañadas por un hombre de su familia. Varias organizaciones de derechos humanos denunciaron en su momento los abusos a los que fueron sometidas las mujeres afganas.

Muchos países se preparan para recibir refugiados afganos y la ONU ha solicitado mantener las fronteras abiertas para los afganos que huyen de su país.