La reunión en Olivos, para festejar a la pareja del presidente, Fabiola Yañez, se transformó en un gran escándalo nacional. El festejo se realizó sin cumplir las medidas sanitarias fijadas por el propio presidente en plena cuarentena. Justamente en julio del año pasado cuando las medidas se aplicaban con máxima rigurosidad.
Y esto es lo que resulta más indignante. Hubo muchos que no pudieron despedir a sus seres queridos, otros que fueron impedidos de brindar asistencia a los mayores o a una hija enferma. Hubo casos extremos, como el de ese padre que llevaba a su hija en brazos por impedirle la policía traspasar la frontera entre Tucumán y Santiago; o como en Formosa, provincia gobernada por Gildo Insfran, donde miles de formoseños fueron impedidos de ingresar a la provincia, hasta que un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, posibilitó que más de 7.500 varados en la frontera, pudieran retornar a sus hogares.
Ud. amigo oyente bien conoce de situaciones muy complicadas que se dieron por la cuarentena, la más larga del planeta, que dejó a los chicos sin escuela y destruyó la economía, y bien sabe de las restricciones para circular, para efectuar reuniones de todo tipo, incluidas las familiares. También sabe de la dureza con que actuaron los cuerpos policiales, secuestrando vehículos, procesando a los que violaban la cuarentena, y desbaratando las fiestas clandestinas. Suman 29.000 los procesados en el país por esta causa.
Por ello genera legítima indignación conocer que en el Chalet de la Quinta Presidencial de Olivos, se efectuó una reunión clandestina, para festejar el cumpleaños de la primera dama, festejo del que también participó muy sonriente el presidente.
Cuando la prensa dio a conocer las visitas frecuentes a Olivos de personajes del Jet Set, y de personas que no revestían el carácter de esenciales, pero que se desplazaban sin inconveniente e ingresaban a la residencia presidencial sin cumplir los protocolos, se generó una amplia polémica. En defensa del presidente y de los involucrados, se dijo que eran encuentros de trabajo, aunque nadie salió a explicar qué tipo de trabajo exigía presencia física, cuando se pueden utilizar mecanismos virtuales como el “Zoom”.
De la misma forma, se habló de reuniones para festejar a Fabiola y también al presidente en su cumpleaños, lo que fue desmentido por el Jefe de Gabinete. Hasta se habló de una foto trucada. Y en esta polémica, si se cumplieron o no las normas, se fue calentando el asunto, hasta que apareció una fotografía del cumpleaños de Fabiola, donde se evidencia que en Olivos no se cumplía con el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) dispuesto por Decreto del mismo Alberto. Y de esta manera violaron la ley.
El art. 4 del decreto 297/2020 del 20 de marzo de 2020, establece como penalidades a la violación del ASPO la aplicación de lo dispuesto en los art. 205 y 239 del Código Penal. Según la fotografía, resulta claro y evidente que tanto el presidente como Fabiola y el resto de los invitados violaron la ley.
En el descargo público, el presidente culpó del asunto a Fabiola; dijo:“Mi querida Fabiola convocó a un brindis que no debió haberse hecho” Alberto, que en ciertas ocasiones se asemeja a un porteño compadrón, lo que hace no es de varón. En nuestra cultura, resulta inaceptable culpar a una mujer de los errores o las culpas propias. Y en este sentido bien valen las palabras de Sergio Berni, de su mismo espacio político cuando dijo: “…si entregamos a nuestra compañera a la primera de cambio con el solo objeto de salvar nuestro pellejo, es difícil que nos crean capaces de defender los altos intereses de la Patria”,
El pedido de Juicio político solicitado por la oposición no prosperará sin duda, porque el Frente de Todos blindará al presidente, y tampoco en la justicia avanzará la causa contra él por el conocido temor de los jueces, pero para los argentinos, Alberto ha cometido una grave falta moral, ha mentido y se ha burlado de todos nosotros.