Mié. Abr 29th, 2026

Como consecuencia de nuestra situación sanitaria, España impone una cuarentena obligatoria de diez días a los viajeros procedentes de la Argentina, a partir del 27 de julio, junto con los de Colombia, Bolivia y Namibia.  Otro baldón más para nuestro país, que no solo tiene muy malas notas en materia económica, sino que ya despertamos desconfianza en aspectos donde antes éramos muy respetados.  

El mal manejo de la pandemia y muy especialmente el de las vacunas, se muestra penosamente por una economía destruida, el drama educativo y la impresionante cifra de 103000 muertos. En el ranking de resiliencia al Covid, que elabora Bloomberg sobre 53 países, Argentina ocupa el último lugar, detrás de Colombia, Indonesia, India, Malasia y Filipinas. Muchas de las muertes podrían haberse evitado si en el tema vacunas se hubiera actuado con diligencia y aptitud, dejando de lado aspectos ideológicos y geopolíticos.

Actualmente solo un 13 % de los vacunados tienen colocadas las dos dosis necesarias, y si comparamos con otros países, constatamos lo mal que el gobierno se manejó con las vacunas. Chile tiene el 64 % de la población vacunada con dos dosis, Israel, el 62 %, Uruguay el 60 %, Inglaterra el 56 % y España el 53 %.  La estrategia de vacunar más gente con la primera dosis logró que el 60 % ya tenga esa dosis, pero bien se sabe que es insuficiente para generar aceptables niveles de inmunidad y peor aún para la variante Delta del virus. Y de esta manera, hay más de 6,6 millones de argentinos que están esperando la segunda dosis de la Sputnik rusa.

Cecilia Nicolini una asesora clave del Presidente, quien participó activamente en la contratación de las vacunas rusas, dirigió una carta, vía mail, a Anatoly Braverman, mano derecha del CEO del Fondo Ruso de Inversión Directa que se filtró a la prensa. En esa misiva reclama las segundas dosis. Pero al mismo tiempo nos revela la grave encrucijada en que se encuentra el Gobierno de Fernández, en relación con la Sputnik V. Y también deja en claro que la preferencia por la vacuna rusa ha sido una opción geopolítica.

La nota de Nicolini, que se envió con copia a la ministra Carla Vizzotti y a su secretario de Gestión Administrativa, Mauricio Monsalvo, comienza con una confesión angustiante: “Como le mencioné hoy, estamos en una situación muy crítica. Nosotros teníamos la esperanza de que, después de la conversación que tuvimos tú, Carla, Kirill y yo un par de semanas atrás, las cosas iban a mejorar. Pero han empeorado”. La funcionaria explica que no llega el componente 2, que es el que se aplica en la segunda dosis. Y reclama el envío, aunque más no sea, de un millón de unidades para inocular a los mayores durante el fin de semana.» Es decir,la del 10 o el 11 de julio. No tuvo suerte: recién el 13 llegaron 550.000. [i]

Confiar en el gobierno ruso es casi pueril, se trata de una autocracia muy cercana a la dictadura y el mundo aprendió a no confiar en Putin.
En una comunicación que mantuvieron días atrás nuestro presidente con el mandatario de la Federación Rusa, para anunciar el inicio de la producción de la vacuna Sputnik V en Argentina, generaba vergüenza escuchar a un Alberto sobreactuado, descargar un rosario de elogios sobre su par. ¿Acaso Alberto no estaba al tanto de los problemas con el componente dos de la vacuna y los incumplimientos del contrato? Putin, muy orondo, asentía inmutable las alabanzas de nuestro presidente. La Carta de Cecilia Nicolini, pone las cosas en claro, se trata de un reclamo muy firme por el incumplimiento ruso y devela parte de la trama orquestada para negociar con el gobierno de Putín las vacunas.

El gobierno podrá contar lo que quiera, estamos acostumbrados a sus decires, contradecires y mentiras, pero lo cierto es que las segundas dosis de la vacuna Sputnik no llegan y aumenta la incertidumbre y el temor en los millones que la están esperando.