Jue. Abr 30th, 2026

Alberto no quiso manifestarse en relación con las masivas protestas en Cuba.

Muy pocos se ponen en la piel del presidente, cuando a boca de jarro le preguntan sobre lo que está pasando en Cuba. ¿Qué puede responder?, que el régimen castrista cumplió 62 años y la gente no soporta más la dictadura.  ¿O quizás que la profunda crisis que agobia a los cubanos en los últimos años, potenciada por la pandemia, ha hecho eclosión en los sufridos cubanos?  

Está muy claro que no puede decir lo que piensa, para no contradecir a su jefa política, Cristina, quien tiene una deuda con el régimen castrista por la especial atención que brindaron a su hija

Nuestro tironeado presidente respondió que «no conoce exactamente la dimensión del problema». Extraña repuesta siendo nada más y nada menos que el Primer Mandatario. ¿Acaso no le informa el Canciller sobre cualquier hecho de importancia que ocurra en el mundo?   ¿Cómo puede estar desinformado quien tiene que conducir a nuestra nación y atender las RREE?

En diálogo con Radio 10, Alberto no habló sobre las marchas y manifestaciones, sino que calificó de «inhumano» al bloqueo de los EE. UU. Así como a Macri le endilgan las culpas por todo lo malo que sucede en el país, a los EE. UU. lo culpan por todos los problemas que se generan en la región.

«No conozco exactamente la dimensión del problema en Cuba, lo que tengo claro, como dijo Manuel López Obrador (presidente de México), es que, si realmente nos preocupa lo que pasa, terminemos con los bloqueos», indicó el primer mandatario.

Recordemos que el 7 de febrero de 1962, el presidente John F. Kennedy declaró el bloqueo total contra Cuba por las expropiaciones de empresas y bienes norteamericanos sin indemnización. En 1992, el embargo adquirió el carácter de ley. Estas sanciones continuarían mientras el gobierno de Castro se negara a dar pasos hacia “la democratización y mostrara más respeto hacia los derechos humanos” se indicaba.

En 1996, el Congreso norteamericano aprobó la Ley Helms-Burton   mediante la cual se eliminó para los ciudadanos estadounidenses, la posibilidad de hacer negocios dentro de la isla o con el gobierno de Cuba. En 1999, el presidente Bill Clinton amplió el embargo comercial prohibiendo a las filiales extranjeras de compañías estadounidenses comerciar con Cuba por valores superiores a 700 millones de dólares anuales. No obstante, el mismo Clinton en el 2000, autorizó la venta de ciertos productos humanitarios a Cuba.

Pero nuestro presidente cargó contra los EEUU y no se refirió a los acontecimientos que están sucediendo en la Isla. Por si Alberto no ha sido bien informado, le contamos que miles de ciudadanos han salido a las calles desde el domingo pasado en La Habana y otros puntos del país, para protestar por la falta de atención médica ante la pandemia de covid-19, la precaria situación económica y la falta de democracia y de libertad. Se quejan del desabastecimiento, los precios elevados de los alimentos y los cortes de luz, y lo que consideran la falta de respuesta de las autoridades.

El embargo norteamericano no es la causa del desastre que vive Cuba, son cientos de países con los que puede comerciar; el motivo principal es el régimen comunista, que se apoyaba en la URSS. Desde la disolución de esta, la dictadura castrista perdió su principal sostén económico, y bien sabemos que el comunismo es el mejor sistema para empobrecer a un país y hacer sufrir a sus ciudadanos. Continuaremos con el tema