En el día que recordamos a Manuel Belgrano

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El 20 de junio de 1820 moría el abogado, economista y general, Manuel Belgrano. El hombre que más dio por su patria en la dura etapa de las luchas por nuestra Independencia.  
Lo recordamos hoy, por esta necrofílica manera de recordar a nuestros próceres en el día de su muerte en lugar de hacerlo en su hora más gloriosa.  Este año por caer en domingo, la conmemoración la hacemos el lunes.

Belgrano, junto al libertador José De San Martín, representan nuestras máximas figuras históricas y los tucumanos, muy especialmente, debemos sentirnos orgullosos de los estrechos vínculos que se generaron entre el Abogado – General y nuestra provincia, donde dejó una hija, Manuela Mónica. Fueron fuertes vínculos de afecto que hoy todavía se manifiestan, como la celebración anual del triunfo de las armas argentinas en la desigual batalla del 24 de septiembre en el Campo de las Carreras, hecho que definió, categóricamente, el curso de nuestras luchas independentistas.

Regresa de España, luego de cursar estudios de derecho en la Universidad de Salamanca, con solo 23 años de edad, y fue designado secretario vitalicio del Consulado de Buenos Aires. En España había adquirido amplios conocimientos de economía política, el dominio de varios idiomas y la compostura del hombre ilustrado del siglo XVIII.

Era un auténtico progresista que buscaba para su patria natal, el desarrollo humano, económico y social, que había observado y estudiado en Europa. Está consciente y trabaja arduamente para lograr que la Corona apoye la educación para los hombres, mujeres y niños. Crea una Escuela de Comercio y posteriormente las de Dibujo y Náutica.  Ambas son suprimidas tres años más tarde por la Corte de Madrid por ser consideradas “un lujo” para la colonia.  Belgrano siempre se preocupó por la instrucción del pueblo. En Tucumán tenemos el ejemplo de la Escuela de la Patria, una de las que generosamente donó el prócer con los fondos recibidos por sus servicios en el Ejército del Norte.  

Es difícil comprender a un hombre de la talla de Belgrano sin conocer cabalmente el contexto histórico en el que le tocó actuar. Participó en la Colonia, durante las invasiones inglesas, fue figura prominente en la Independencia y en sus luchas, creó la Bandera y colaboró en la primera organización del país y también fue lastimado testigo de las primeras intrigas y disputas políticas.

Hombre de derecho, economista, funcionario, General que supo reconstruir un Ejército y llevarlo a la victoria, estadista, visionario de ideas progresistas y además patriota, generoso, desprendido, supo asumir los triunfos y también las derrotas y dio todo por su Patria. También conoció la ingratitud y el egoísmo.

Falleció en la pobreza, en su casa paterna de Buenos Aires. Antes había solicitado el apoyo económico para el viaje de regreso desde Tucumán al gobierno local y al central que se lo negaron aduciendo falta de dinero. Pudo viajar gracias a la ayuda de unos cuantos amigos muy cercanos.

El contraste de su pobreza, con la riqueza de los actuales gobernantes es dramática, la Sra. vicepresidenta es poseedora de una fabulosa fortuna de oscuras raíces, no obstante ésta, planteó que le correspondía la pensión vitalicia de su esposo Néstor como Presidente, cuando ella ya cobra su propia pensión, y la obtuvo. En definitiva, está cobrando mensualmente dos pensiones vitalicias por un valor de 1.600.000 pesos, más de ochenta veces de lo que cobra de mínima un jubilado común.

Belgrano, Padre de la Patria, mereces, más que nadie, el eterno reconocimiento de los argentinos.