Pensamientos y acciones opuestas a nuestras bases constitucionales

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El malón se viene dejando tierra arrasada. Esa es la imagen mental que nos formamos cuando el presidente da señales inequívocas de que la propiedad privada está en peligro en Argentina. Algunas señales son burdas, como el fracasado intento de expropiar Vicentin o la negativa de Alberto de condenar la toma de un campo por parte de militantes que responden a Juan Grabois, pero hay otras mucho más sutiles.

En un acto en la ciudad de Mercedes junto al Gobernador Axel Kicillof, Alberto formula “Que los particulares entiendan, solidariamente, que no tiene sentido tener tierras improductivas cuando alguien está necesitando un terreno. No tiene sentido guardarlo para que el día que se muera, un hijo lo herede. Tiene mucho más sentido volverla productiva hoy, y que en ese lugar alguien construya el techo en el que van a crecer sus hijos.” Es una indicación muy clara que la propiedad privada está en riesgo en Argentina.

Días atrás, el Concejo Deliberante de la ciudad de Avellaneda aprobó sin previo debate, una ordenanza que establece que los dueños de terrenos vacíos o con edificaciones paralizadas tienen un plazo máximo de ocho años para construir o terminarlas Si no lo hacen, el municipio puede declararlas de utilidad pública y expropiarlas.

Cada vez con mayor frecuencia, el gobierno y sus allegados, hacen caso omiso de la Constitución Nacional. Según la Carta Magna vigente desde 1853, la propiedad privada es inviolable, ya que en su artículo 17 establece: “La propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad pública debe ser calificada por ley y previamente indemnizada.”

Las palabras presidenciales no podían quedar sin respuestas, la Federación Agraria Argentina salió al cruce «El primer mandatario alude a este tema tan central de manera genérica y vaga, sin distinción de ubicación, propietarios o características socioeconómicas; toca esta cuestión, pero lo hace sin cifras, sin fundamentos y sin mapeo alguno, como si la tierra fuera solo una “cosa”, sin considerar la función social que debe tener».

También le recuerdan al mandatario “que está vigente la Ley 27.118 de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar para la Construcción de una Nueva Ruralidad en la Argentina, que contempla un Banco de Tierras Fiscales (del Ejercito, ferrocarriles y otros), que nunca ha sido reglamentada. Por eso, a tantos años de su sanción, sigue siendo inaplicable», añaden.

Notamos que el presidente está muy confundido. Debería hacer una pausa en sus discursos y presentaciones, para hacer una suerte de mirada introspectiva. Preguntarse ¿adonde va? ¿adonde pretende conducir a la Nación?, sus avances en el erróneo sentido de asemejarse a los regímenes autocráticos ¿son viables en nuestra Argentina?.  Por este camino, a más de dos años de finalizar su mandato, ¿podrá concluirlo? ¿Podrá sostenerse dos años más, bajo el apretado control de Cristina?

Señor presidente, inspírese en nuestra Carta Magna y tómela como una brújula para su gobierno, no la ignore y mucho menos reniegue de ella. Es su mejor seguro para no errar el camino.