La Copa América finalmente no se jugará en nuestro país. Se realizará en Brasil, que aceptó el desafío a solo 13 días del comienzo del torneo de futbol más importante del continente y que clasifica a los equipos que competirán en el próximo mundial. Como sabemos, es organizada por la Conmebol, Confederación Sudamericana de Fútbol.
Vale señalar que es el torneo de fútbol a nivel de selecciones mayores que más veces se ha realizado, superando a la Copa Mundial. También es, el mega evento deportivo que supera a los juegos Olímpicos en la cantidad de veces que se ha realizado.
Su primera edición, tuvo lugar en Argentina, en el año del Centenario de nuestra Independencia, 1916, para celebrar el magno acontecimiento. Participaron sólo las cuatro selecciones fundadoras: Argentina,Brasil Chile y Uruguay.
En esta versión 2021, las sedes eran compartidas por Colombia y nuestro país, pero días atrás, la Conmebol resolvió cancelar Colombia por la grave situación social que vive el país cafetero. Ante este contexto, todos los partidos se jugarían en Argentina como única sede. Eso ocurría hasta el domingo por la noche, cuando el órgano rector del fútbol sudamericano informó que no se realizará en Argentina, por la grave situación sanitaria producto de la pandemia, que atraviesa el país. Fue el gobierno argentino el que resolvió suspenderla.
Como ya nos tiene acostumbrado esta administración, las decisiones se toman sobre la hora, y de manera bastante absurda. Es que se había conocido una encuesta de Poliarquia, en la que el 70% de los entrevistados respondió que el país “no debería organizar” el torneo, contra apenas un 20% que apoyó la celebración en los plazos previstos (el 10% no opinó). Ante un rechazo colectivo tan terminante, el gobierno no quiso arriesgar, y no está dispuesto a pagar un alto costo político, en un año electoral.
Se habían previsto protocolos muy estrictos para la realización de la Copa, y los riesgos sanitarios eran mínimos, pero la decisión indudablemente fue política, no sanitaria y tanto el Presidente como sus colaboradores más inmediatos resolvieron dar un marcha atrás. Fue la Conmebol la que anunció la suspensión del torneo en Argentina, un poco antes, el Ministro del Interior Wado de Pedro, un referente del cristinismo, había declarado que era “muy difícil que se juegue la Copa América en Argentina por la situación de alerta epidemiológico” Suponemos la sorpresa y la bronca entre los directivos de la Confederación, especialmente por el escaso tiempo que les queda para seleccionar otra sede, está claro que no conocen bien a Alberto, que es capaz de decir una cosa por la mañana y contradecirse por la tarde.
Sin embargo ayer, la Conmebol anunció que la Copa América tendrá como única sede Brasil. “El gobierno de Brasil demostró agilidad y capacidad de decisión en un momento fundamental para el fútbol sudamericano”, dijo el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, quien agregó que “el Brasil vive un momento de estabilidad, tiene comprobada infraestructura y experiencia acumulada y reciente para organizar una competición de esta magnitud”. Lo que no dijo Domínguez es que Brasil, contabiliza ya más de 16 millones de contagiados y 462 mil muertos, cifra que lo ubica en el segundo lugar del ranking trágico del planeta.
Pero todavía no está todo confirmado, el jefe de ministros de Bolsonaro, Luiz Eduardo Ramos, dice que el evento no está asegurado y grupos opositores piden la suspensión ante la Corte Suprema. Además, los senadores que investigan a Bolsonaro por su manejo de la pandemia solicitaron que el presidente de la CBF, Rogério Caboclo, comparezca ante el Parlamento para justificar la decisión.
Mientras tanto, nuestra Selección, como las otras selecciones nacionales, se entrena en Ezeiza con Messi a la cabeza, para debutar ante Chile, el domingo 13 de este mes de junio.