Mar. Jun 23rd, 2026

No existen las violaciones a los DDHH cuando estas son cometidas por países alineados con el kirchnerismo como Cuba, Nicaragua o Venezuela, gobernados por duras dictaduras. Los crímenes de lesa humanidad ejecutados en estos países no son válidos para la ideologizada visión de nuestros gobernantes actuales. Claro está que siguen expresas instrucciones en este sentido del Instituto Patria, cerebro del cristinismo más recalcitrante.

Siguiendo fielmente este dictado, al retirarse del grupo de Lima, nuestro país también se retiró de la demanda internacional en la Corte Penal Internacional de La Haya por crímenes de lesa humanidad perpetrados por la dictadura venezolana. Esto recién se supo a través de la televisión rusa.

En agosto de 2018, el presidente Mauricio Macri, anunció que junto a otros mandatarios se presentaría un pedido a la Corte de la Haya, para que investigue posibles crímenes ejecutados en Venezuela. La demanda fue presentada junto a Canadá, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

El mundo entero bien conoce de las graves violaciones a los DDHH en que ha incurrido el régimen de Nicolás Maduro. El informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, publicado en julio de 2019, insta al Gobierno de Venezuela a adoptar de inmediato medidas específicas para detener y remediar las graves vulneraciones de derechos económicos, sociales, civiles, políticos y culturales que se han documentado en el país. El informe de la Oficina advierte que, si la situación no mejora, continuará el éxodo sin precedentes de emigrantes y refugiados que abandonan el país, y empeorarán las condiciones de vida de quienes permanecen en él.

Michelle Bachelet, visitó Venezuela del 19 al 21 de junio de ese año y sostuvo numerosas entrevistas con una amplia gama de figuras políticas, desde el Presidente Nicolás Maduro y otros altos funcionarios del gobierno, hasta el Presidente de la Asamblea Nacional, así como con miembros de la sociedad civil, empresarios, profesores y otros interesados, y también con víctimas y sus familiares.

Nadie puede decir que la Sra. Bachelet, sea una improvisada en el tema, ni que su visión sea parcial, limitada por una ideología derechista, por el contrario, ella tiene su historia en el tema.  Junto al proscrito Partido Socialista de Chile, ayudó a los perseguidos políticos durante la dictadura de Augusto Pinochet. Tras años de clandestinidad, fue detenida junto a su madre, el 10 de enero de 1975 por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), y trasladadas al centro de detención conocido como Villa Grimaldi donde fueron torturadas e interrogadas, para luego ser trasladadas al recinto de Cuatro Álamos. Gracias a algunos antiguos contactos, logró obtener el permiso para que junto a su madre partieran al exilio. Primero Australia y luego Alemania donde, tras aprender el Alemán, se recibió de médica. [i]

Venezuela vive una enorme tragedia humanitaria, la escasez creciente de alimentos y su precio cada vez más alto se han traducido en un número menor de comidas con menos valor nutricional, elevados índices de desnutrición y una repercusión especialmente adversa sobre las mujeres, algunas de las cuales informaron de que, en promedio, pasaban 10 horas al día en las colas para comprar alimentos, señala el informe. Y también advierte que la situación sanitaria del país es grave: los hospitales carecen de personal, suministros, medicamentos y electricidad para mantener en funcionamiento los equipos [ii]

Es muy difícil entender y mucho menos justificar, que el gobierno de Alberto Fernández no condene los crímenes de Maduro, cuando el mismo Alberto los condenaba tiempo atrás cuando estaba alejado del kirchnerismo. Tampoco entendemos el amor y el apego que este gobierno tiene por el Dictadorzuelo, un impresentable fanfarrón que tanto daño le ha producido y continúa produciendo a un gran país, como es Venezuela. La demanda en la Haya, de la que Argentina se retira, contiene fundadas acusaciones por crímenes de lesa humanidad, constatados en el país caribeño. Pero bien sabemos que Alberto borra con el codo, sus propias palabras.