Difícilmente exista en el Universo creado por Dios, un animal que reiteradamente se equivoque y vuelva a caer en el mismo error repetidas veces. Claro está que esta regla no vale para el kirchnerismo, que genera desde el gobierno problemas similares y reitera sus equivocadas recetas sin reconocer sus malos resultados.
El Gobierno decidió suspender por 30 días las exportaciones de carne vacuna, la medida persigue el objetivo de bajar los precios internos de la carne que ha registrado en los últimos meses un alza muy grande. La decisión ya fue comunicada al Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC y se hará oficial en las próximas horas.
Tenemos fresca en nuestra memoria, la anterior prohibición de exportarla, con una idea semejante, frenar el alza de los precios del producto en el mercado interno. Corría entonces el año 2006 y el gobierno de Néstor Kirchner estableció la medida por 180 días, plazo que se fue ampliando y que finalmente se extendió por 10 años.
El resultado fue catastrófico, cerraron más de 100 frigoríficos con la pérdida de unos 12 mil puestos de trabajo. Quebraron miles de productores ganaderos y se perdieron unas 12 millones de cabezas.
El volumen exportado tuvo una caída del 69%; el precio del novillo cayó por un tiempo luego del cierre de exportaciones, para luego subir por la escasez del producto. No obstante la prohibición de exportar, el precio de la carne subió un 300 % frente al 200 % de inflación.
Según Ramiro Castiñeira, director de Econométrica, el cierre de exportaciones “es una deliberada política destructiva del aparato exportador”. “Con estas políticas el Estado destruye las empresas privadas y después se presenta como salvador, repartiendo planes a los que perdieron el trabajo”, destacó.
La suspensión de las exportaciones de carne se da a conocer un día después de que el presidente Alberto Fernández expresara su preocupación por el aumento “inexplicable” de los precios en los últimos dos meses. “Sinceramente no hay ninguna razón, más que el aumento del consumo, para explicar esos aumentos que se dieron en marzo y abril”, sostuvo el presidente.
Fernández parece desconocer la causa principal de la inflación, que se registra en todos los productos. O quizás no quiere reconocerla. En el 2020 se emitieron 2 billones de pesos, y si consideramos que la base monetaria de Argentina cerró el año 2019 con $1,7 billones, quiere decir que la cantidad de pesos en circulación aumentó más del doble en tan solo 1 año. Un aumento del circulante de este volumen explica los guarismos en los aumentos de precios que se vienen dando este año.
A viejos males, las mismas recetas, que generan mayor pobreza, la que ya alcanza a más de cuatro de cada diez argentinos. No saber cómo salir de este círculo vicioso es la mayor tragedia argentina.