Lun. May 4th, 2026

Sinvergüenza, desvergonzado, caradura, descarado son palabras para mencionar a alguien que no tiene vergüenza, pero el diccionario también lo califica de fresco, golfo, canalla, ruin, bajo, tunante, pícaro, bribón, granuja, sinvergonzón.

Pero a mi si me da vergüenza que, nada más y nada menos, el Procurador del Tesoro de mi país, es decir, el Jefe de los Abogados del Estado, Carlos Zannini, haya mentido para vacunarse sin corresponderle y todavía se jacte de esa inmoral acción. Le caben todos los epítetos mencionados al comienzo.

Zannini mintió para vacunarse él y su mujer, ambos como “personal de salud” y no satisfecho con eso declara que no se arrepiente de haber recibido la vacuna ya que «sabía que estaba en las condiciones legales para hacerlo». Zanini hizo la afirmación pese a haber recibido la vacuna en forma irregular, falseando su condición y sin respetar el orden establecido por el Gobierno para el plan de vacunación.

Además, relató lo que le dijo al ex montonero y periodista Horacio Verbitsky luego del escándalo: “No tenés que actuar con culpa porque vos tenés derecho a eso, sos una personalidad que necesita ser protegida por la sociedad. El problema surge por la falta de vacunas y no por quién se vacuna’”, explicó Zannini que solo se lamentó de no haberse sacado una foto al vacunarse.

El procurador del Tesoro, desautoriza de esta manera al Presidente Fernández, quien al conocerse el escándalo de la vacunación VIP, expulsó de su gabinete al Ministro de Salud, Ginés González García. Además, destaca el mayor déficit de su gobierno, la falta de vacunas. Pero para la gente, lo más mortificante aún, es su soberbia, al considerarse superior a un ciudadano común; de interpretarse, como se lo expresa a Verbitsky, “una personalidad que necesita ser protegida por la sociedad”. Un megalómano convencido de que su presencia es imprescindible y que es capaz de solucionar asuntos que los demás no pueden hacerlo. La realidad indica que Zannini no es siquiera un profesional destacado, mucho menos un jurista, solo es un mediocre abogado colocado en su cargo por Cristina.

Está muy claro que Zannini debería estar pidiendo disculpas al país entero e intentar un justificativo creíble para su acción de profunda inmoralidad. Muchos argentinos murieron por el coronavirus sin poder acceder a una vacuna, entre ellos personal de salud, educadores, trabajadores esenciales, de seguridad y ancianos con enfermedades prevalentes. Es inmoral no esperar el turno como corresponde y hacerse pasar por personal de salud.

Un asunto muy penoso, por cierto