Lun. May 4th, 2026

Me sorprendió que entre los regalos que Alberto Fernández le llevó al Papa, haya un libro sobre Enrique Santos Discépolo, también conocido como Discepolin, músico dramaturgo, cineasta y prolífico autor de letras de tango. Su popular “Cambalache” tiene permanente vigencia, tanto para los años en que fue escrito como para la penosa realidad actual. En ella el genial autor denuncia los grandes males de la sociedad. Y si bien para los argentinos escuchar su letra, es como un acto de contrición, su denuncia tiene vigencia universal. El libro de Discépolo no fue el único material de lectura que recibió el Papa: también se incluyó, en el tradicional ritual de intercambio de regalos entre mandatario y Sumo Pontífice, una traducción de La Divina Comedia, de Dante Alighieri, de cuya muerte se cumplen 700 años en septiembre
La biografía del autor de Cambalache, obsequiada a Francisco, fue escrita por el historiador y escritor Sergio Pujol, especializado en música popular y lleva por título «Discépolo. Una biografía argentina”.  La edición ampliada y corregida fue publicada por la Editorial Planeta.

Discépolo nació en Buenos Aires, en el barrio de Balvanera, el 27 de marzo de 1901 y murió en ese mismo barrio, 50 años más tarde, el 23 de diciembre de 1951.  Quedando huérfano muy temprano, su hermano Armando, 14 años mayor se transformó en su maestro y descubrió su vocación por el teatro. Así fue como en 1917 dio sus primeros pasos como actor. Comenzó a escribir en 1918. Sus primeras obras fueron piezas teatrales, El señor cura, El hombre solo y Día feriado. En 1923 actuó en la obra escrita por su hermano, “Mateo” En 1925, compuso la música del tango Bizcochito y la letra y la música de Que vachaché.

Mientras continuaban sus éxitos en el Teatro, compuso el tango Esta noche me emborracho, popularizado por Azucena Maizani. Además, entre 1928 y 1929, compuso, además de éste, Chorra, Malevaje, Soy un Arlequin y Yira, Yira. Entre 1931 y 1934 escribió varias obras musicales. En 1935 viajó a Europa y a su regreso ingresó al cine, como actor, guionista y director. Y de estos años son sus tangos más famosos, Cambalache en 1934, Alma de bandoneón (1935), Uno, con música de Mariano Mores,  (1943) y Canción desesperada (1944). Después de una gira por Cuba y México, compone, Cafetín de Buenos Aires (1948) y en los años siguientes continuó produciendo películas, obras teatrales y varios tangos, algunos de los cuales fueron estrenados después de su muerte.

La letra de Cambalache es una descripción grotesca de los males de nuestra sociedad, la de las primera décadas de Siglo XX, como la actual. Lamentablemente la sociedad no evolucionó positivamente, por el contrario, todo está peor de lo que era entonces.

Concluyo repitiendo un par de estrofas de Cambalache, que muestran con verdadero realismo lo que afirmo.
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor
Ignorante, sabio o chorro, pretencioso estafador
Todo es igual, nada es mejor
Lo mismo un burro que un gran profesor

No hay aplaza’os, ¿qué va a haber? Ni escalafón
Los inmorales nos han iguala’o
Si uno vive en la impostura y otro afana en su ambición
Da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos
Caradura o polizón