Con la misa de ayer, Domingo de Ramos, se inició la Semana Santa para los cristianos. Se celebraba el ingreso de Jesús a Jerusalén, es por eso que se bendicen los ramos, palmas y olivos. Pero estos días no solo son importantes para los cristianos, si no también para los que profesan la religión judía, ya que, desde el sábado los hebreos celebran su Pascua.
Semana Santa para los cristianos, es la celebración más importante de su calendario litúrgico, ya que se rememora la pasión y muerte en la Cruz de Jesús, el Cristo. Para los judíos es también la Pascua o Pesaj, Paso, que conmemora la salida del pueblo hebrero de Egipto, y el paso del Mar Rojo, hecho sucedido aproximadamente en el año 1250 antes de Cristo. (Éxodo 12,1-9). El acontecimiento bíblico señala el nacimiento de la nación judía.
Para el cristianismo, el jueves es el primer día del triduo pascual, la iglesia evoca el establecimiento de la Eucaristía en la última Cena y el establecimiento del Sacerdocio. El Arzobispo preside la Misa Carismal concelebrada con su presbiterio. Resulta muy significativo también el lavado de los pies a 12 niños o ancianos, que recuerda el gesto de humildad de Jesús con sus apóstoles. Por la noche se visita el Santo Sepulcro.
El viernes es el día de la muerte del Redentor. No se celebran misas y se venera la Cruz; se reza el Via Crucis y en muchas ciudades del mundo, incluida la nuestra, se organizan multitudinarias procesiones. Es una jornada de recogimiento, de ayuno y de abstinencia de carne. El sábado es un día de espera, tampoco se celebran misas.
El domingo, en cambio, será de Gloria, porque se celebra la Resurrección de Jesús tal como lo había prometido y que da sentido a toda su religión; es la fiesta más importante del mundo cristiano, porque significa el triunfo de la vida sobre la muerte, es la fiesta de la renovación y de la esperanza. Se celebra la Pascua de Resurrección.
San Pablo dice: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (Corintios 15:3-4).
Recordemos que los primeros cristianos, por ser judíos, celebraban la Pascua tomando la relación con Jesús como el Cordero de Dios (Agnus Dei), que quita los pecados del mundo. Los cristianos transformaron la celebración de la Pascua judía como fiesta de la resurrección de Jesús de Nazaret a partir del concilio de Nicea bajo Constantino. Desde entonces, se inició la separación entre el judaísmo y el cristianismo produciéndose tergiversaciones que ocasionaron en distintos siglos y lugares, confrontaciones y persecuciones, creándose leyendas e imputaciones contra los judíos, en muchos casos absurdas.
Ya en pleno Siglo XXI las cosas han cambiado, las iglesias se toleran, se respetan y en cierta manera se muestran unidas, lo que debió ser así siempre, ya que todos creemos en un mismo y único Dios y tanto judios como cristianos compartimos el antiguo testamento. Indudablemente mucho contribuyó al encuentro de las dos grandes religiones la histórica visita que realizó Juan Pablo II a la Sinagoga de Roma el 13 de abril de 1986, donde fue recibido por el Rabino Elio Toaff . También el Papa Benedicto XVI, visitó el Templo Mayor de los judíos de Roma, y el actual Papa Francisco, durante su Periplo por Tierra Santa en 2014, visitó y honró los lugares más sagrados para los judíos y musulmanes.
Este año, todavía complicados por la pandemia del coronavirus, las celebraciones deberán ajustarse a las recomendaciones sanitarias, pero todos, judíos y cristianos, celebraremos nuestras respectivas Pascuas, que por fijarlo el calendario, lo haremos simultáneamente.