Cada vez más nos asemejamos a un régimen comunista, es que el avance del Estado sobre las empresas privadas y sobre el individuo es constante y muy molesto. El Estado pretende ocupar todos los espacios y paradójicamente, incrementa la carga impositiva sobre las empresas cuando dice buscar la reactivación económica
Una resolución, ya publicada en el Boletín Oficial, exige a unas 500 empresas de sectores clave de la economía, que, a partir del mes de abril, deberán reportar datos al Estado. Buscan evitar aumentos y desabastecimiento, pero con intervencionismo no se logra este resultado, ocurre exactamente lo contrario, según lo acontecido con otras medidas semejantes. Si se busca evitar el desabastecimiento y precios equilibrados, se debe dejar actuar a los factores que conforman el mercado, al libre juego de oferta y demanda. El Estado solo debe intervenir ante situaciones muy particulares, cuando este libre juego no funcione correctamente.
El grupo de empresas elegidas, cubre sectores muy variados como la Alimentación, Bebidas, Higiene personal, Limpieza, Construcción, Electrónica y Electrodomésticos, Muebles, Químicos y Agroquímicos. Las empresas deberán notificar a un régimen informativo los precios de venta, las cantidades producidas y vendidas y el stock de sus productos. Se dice que llegaran a 1000 las empresas incluidas.
De este modo se incrementa el monitoreo del Estado sobre las empresas como ha venido sucediendo en los últimos tres meses.
El Ministerio de Desarrollo Productivo informa que el programa que recopilará estos datos se llama Sipre «Sistema Informativo para la Implementación de Políticas de Reactivación Económica» y a diferencia del régimen informativo que rige para los supermercados desde 2016, SEPA, la información brindada por las empresas será confidencial.
Los avances de la informática en los últimos años, permite hoy recolectar datos, entrecruzarlos y avanzar significativamente sobre las empresas. Y esto mismo sucede con el simple ciudadano. El Estado avanza, controla, ordena y se inmiscuye en todos los espacios de nuestra vida, y esto que en general no es bueno, es muy malo cuando el Estado está gobernado por individuos que no respetan la privacidad, que están compenetrados de teorías económicas extrañas y colectivistas, que cercenan las libertades constitucionales y que hacen caso omiso de la letra y del espíritu de nuestra Ley Suprema.