Sabemos de la enorme grieta que divide hoy a los argentinos y como se va profundizando, no obstante, la promesa del Presidente Fernández de cerrarla.
Día a día vemos cómo se alimenta el odio entre las partes, un odio que no tiene razón de ser, pero que indudablemente está vivo en muchos fanáticos.
Hay que cuidarse de que esa grieta y ese odio de los militantes extremos, no se transforme en violencia. Porque una grieta se puede cerrar, mejor diríamos cicatrizar, pero es mucho más difícil volver de la violencia, cuando esta se desata.
El sábado último, durante la visita presidencial a Lago Puelo, Chubut, manifestantes anti minería atacaron a pedradas la combi donde se trasladaba el presidente, la primera dama y su comitiva. Rompieron los vidrios de la luneta trasera del vehículo y el Secretario Juan Pablo Biondi recibió un piedrazo en la mano. Felizmente resultó el único herido, porque el episodio pudo haber tenido consecuencias más graves.
Sin duda que acá fallaron las medidas de seguridad que siempre deben ser extremas en los traslados del primer mandatario, pero debe ser también un llamado de atención a toda la sociedad, aun cuando el episodio recibió unánime repudio de todo el arco político. Es prioritario preservar de todo peligro físico al presidente.
Es simple advertir que el clima político se va enrareciendo, se ha instalado una violencia institucional que puede derivar en otro tipo de violencia. Una librería propone incendiar los libros de Beatriz Sarlo. Otra informa que no venderá el libro de Mauricio Macri porque no coincide con sus ideas.
Incendiar libros nos remonta a la Alemania Nazi, recordemos que el 10 de mayo de 1933, cuatro meses después del ascenso de Adolfo Hitler al poder, en la Opernplatz de Berlín una multitud de setenta mil personas se regodeó con una fiesta del fuego; fueron quemados esa noche cerca de veinte mil ejemplares de libros considerados “enemigos del espíritu alemán”.
Un siglo antes, el poeta Heinrich Heine, había profetizado “Ahí donde se queman libros se termina quemando también seres humanos”. El nazismo generó después, una de las tragedias más terribles que soportó la humanidad en toda la historia.
A pocas horas de comenzar la preventa del libro Primer tiempo, del expresidente Mauricio Macri, algunas librerías decidieron no venderlo. Una de ellas, «Sudestada», explicó las razones en sus redes sociales, con una imagen de un tomatazo explotado sobre el libro y su autor. Es sin duda una imagen muy violenta, que no debería haber sido utilizada por la librería en cuestión.
Pareciera que no hay plena conciencia del delicado momento que se transita. Con más de 52.000 muertos por la pandemia, con peligro de ingresar en una nueva ola de contagios, con la economía destruida, con más del 40 % de pobres, con un conflicto institucional entre los poderes del Estado, de impredecible salida, con una criminalidad imparable, lo peor que nos puede pasar es ingresar en un período de violencia política. En nosotros está decir “no a todo tipo de violencia”