Otra polémica se ha generado y vuelve a poner en jaque a la vacunación por el Covid 19. La escritora y periodista Beatriz Sarlo, había afirmado públicamente, que en enero le habían ofrecido vacunarse por “debajo de la mesa”, fuera de los turnos y de manera inmediata. Aclaró que rechazó el ofrecimiento de inmediato por motivos éticos. Por la trascendencia de sus dichos, la justicia la llamó a declarar, lo que la Sarlo hizo, en calidad de testigo, en los tribunales de Comodoro Py ante la jueza María Eugenia Capuchetti.
Trascendió que la escritora declaró que el ofrecimiento fue a fines de enero por intermedio de su editor de Siglo XXI, Carlos Díaz. Y agregó: «En ese momento todavía había cierta duda de la efectividad de la vacuna. Esto llegó como invitación desde provincia de Buenos Aires, a través de la esposa del gobernador de Buenos Aires, Soledad Quereilhac. Díaz me dijo que la idea era legitimar la vacuna a través de figuras públicas. Yo soy de Capital, no estaba anotada en el registro».
«Yo no tendría problemas en ponerme la vacuna», declaró Sarlo, «pero no quería que la vacuna se transforme en un “toma y daca”, por vacunar a una persona conocida. Es decir, estaba esperando que me tocara, de acuerdo a mi edad y mi lugar de residencia».
Soledad Quereilhac, esposa de Kicillof y ex alumna de la ensayista en la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires, dijo que «Beatriz Sarlo no ha tenido otro recurso más que cacarear mentiras en los medios» y negó haberle ofrecido la vacuna Sputnik V contra el coronavirus.
Beatriz Sarlo le respondió y dijo en relación a su expresión por “debajo de la mesa”:«Cualquier cosa que sale de los protocolos legales comienza siendo por debajo de la mesa. Y después se la puede vestir diciendo, mirá todos estos se vacunaron, creen en la vacuna», expresó la ensayista.
Lo cierto es que tras el vacunatorio VIP que significó la salida del ministro Ginés González García, los personajes del gobierno que se vacunaron al margen de los protocolos, a los jóvenes de la Cámpora que fueron privilegiados por las vacunas, gobernadores, intendentes, legisladores, concejales y otros funcionarios que sin esperar su correspondiente turno también se vacunaron. Lo mismo, secretarios, choferes, periodistas y hasta fotógrafos que se vacunaron sin corresponderles, por ser allegados al poder, se ha creado una desconfianza generalizada en el gobierno y ha producido una crisis moral de enorme trascendencia. Porque de eso se trata, vacunarse sin esperar el turno conforme a edad, enfermedades preexistentes y riesgos, es una falta moral enorme.
¿Es que los argentinos hemos dejado de lado los valores que nos caracterizaron?