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Tengo el agrado de enviarle «Reflexiones sobre la Actualidad» de Rafael Bulacio

martes, 23 de febrero de 2021El dolor de Alberto por despedir a Ginés

Alberto Fernández con frecuencia dice las cosas que deseamos escuchar de un presidente, pero con mayor frecuencia aún, expresa lo opuesto o contradice sus dichos con palabras o con hechos.“La política es ética, tenemos que terminar con este tipo de prácticas, con la cultura argentina de la viveza”, afirmó al referirse al vacunatorio VIP del ministro Ginés González García. El presidente se vio obligado a pedirle la renuncia al ministro, por la escandalosa dimensión que había adquirido el asunto, que no solo acaparó titulares nacionales sino que trascendió al mundo entero.
Alberto también aclaró: “Le exigí la renuncia con dolor. Ginés era un gran ministro. Y además lo quiero. Pero lo que hizo es imperdonable”

«Errare humanum est» y nadie está exento de cometer errores actuando de buena fe. Pero Ginés González García es el ministro que cometió más errores en sus pronósticos durante la pandemia. Resulta extraño que Alberto no lo hubiera despedido antes.

Veamos cuales. Cuando en Asia y Europa ya se comenzaba a evaluar la gravedad del coronavirus, el 23 de enero del 2020, realizó uno de sus peores pronósticos, dijo,  «No hay ninguna posibilidad de que el coronavirus llegue a la Argentina», y diez días más tarde agregó «Estoy mucho más preocupado por el dengue que por el coronavirus». Sin duda que el ministro estaba muy distraído porque el mundo ya estaba en alerta plena por lo que después conocimos como pandemia..

El 6 de febrero, apuntalando su incorrecta apreciación declaró que estábamos «lejos de un contagio por coronavirus en la Argentina». Sin embargo, el 3 de marzo, cuando se detectó el primer caso importado de la enfermedad, Ginés pareció tomar conciencia de lo equivocado de su pronóstico: «Yo no creía que el coronavirus iba a llegar tan rápido, nos sorprendió».

A medida que avanzaba la epidemia y se reiteraban las cuarentenas, el ministro estimaba que el pico llegaría «a fines de junio». Pero al finalizar ese mes señalaba a la prensa «Aún nos falta para eso, ojalá que no nos falte mucho».

Por otra parte, el ministro parecía no coordinar acciones con su superior inmediato, el presidente.  Un ejemplo, Ginés cuestionaba el proyecto de ley para incluir a los pacientes de fibrosis quística en el programa médico obligatorio de obras sociales y prepagas. Alberto desautorizando a su ministro lo apoyó y ordenó darle curso.

No debería producirle dolor a Alberto hacer lo correcto, la amistad no pasa por justificar desvíos de un funcionario. Lo de Ginés González García, al vacunar por fuera del protocolo preestablecido, perjudicando a gente que está necesitando imperiosamente la vacuna, y afectando la credibilidad de su gobierno, es desde cualquier óptica inaceptable.

Quizás nuestro Primer Mandatario tomó conciencia de la gravedad del escándalo de las vacunas a su llegada a México.  El presidente de aquel país, Andrés López Obrador, sin referirse concretamente a Argentina dijo en su habitual conferencia de prensa matutina en el Palacio Nacional, que en su país no habrá privilegios en la vacunación contra el coronavirus y habrá vacunas para todos. Antes, le había dado la bienvenida al presidente Alberto Fernández: «Es nuestro invitado especial para la ceremonia de conmemoración de los 200 años de la proclamación del Plan de Iguala (declaración de independencia de México)». También destacó que «es muy buena la relación» con Argentina.

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