Después del caótico velatorio de Diego Maradona, y las acusaciones cruzadas de algunos funcionarios por el desorden y por los episodios de inseguridad que se vivieron, los medios del país, especialmente los porteños, se ocuparon del Rugby. No por la memorable actuación en el torneo Tres Naciones, donde los Pumas derrotaron por primera vez a los poderosos All Blacks de Nueva Zelanda y lograron un empate con Australia, sino por el pobre homenaje que hicieron a la figura del mayor astro futbolístico de la historia. En el partido de revancha contra los neozelandeses, solo se colocaron un listón negro en la camiseta, mientras que los All Blacks ubicaron una camiseta con el famoso número 10 sobre el césped, y ejecutaron el tradicional Haka en homenaje a Diego.
Indudablemente nuestros muchachos quedaron descolocados, pero es válido advertir que los responsables del asunto son los directivos del rugby y no los jugadores. Ellos siempre manifestaron su admiración por el genio del fútbol y su total entrega al vestir la camiseta de la selección nacional. Además, Maradona era el gran amigo de los Pumas.
El episodio debió ser considerado un asunto menor por la opinión pública, pero algún travieso, de los que nunca faltan, rescató unos tuits de 9 años atrás, de tres jugadores del seleccionado, de su ejemplar Capitán, Pablo Matera y de Guido Petti y Santiago Socino. Mensajes escritos, sin razonar, de adolescentes, que generalmente repiten sin tomar conciencia de lo que expresan y que sin duda son racistas y xenófobos. Escriben los tuits a título de broma, sin pensar serenamente en su contenido.
Tanto Matera como los otros dos, pidieron disculpas de inmediato y se mostraron arrepentidos de lo que habían escrito años atrás, pero el asunto tomó ribetes de escándalo y la Unión Argentina de Rugby, sin analizarlos con frialdad, resolvió suspender a los tres jugadores y quitarle la Capitanía a Matera. Ante múltiples críticas, el órgano rector del Rugby decidió dar marcha atrás y levantar la apresurada suspensión.
No pretendo justificar lo escrito a través de las redes, nunca se deben admitir actitudes discriminatorias, ni en el deporte ni en ningún orden. Pero sí debe advertirse el contexto en que se formulan. Rescatar tuits de hace 9 años puede ser una cortina de humo para camuflar los desaguisados del gobierno en el velatorio de Maradona y eso también es muy grave.
La capacidad del rugby para formar hombres de bien es enorme. Y esto bien lo sabemos los tucumanos, donde miles de chicos se adiestran en nuestros clubes, no solo para ser buenos jugadores, sino, y muy especialmente, para ser buenos ciudadanos.
Aprovecho para concluir, con la última parte de una poesía dedicada a este deporte, por un exjugador, arquitecto y poeta, me refiero a Diego Casanova. Que dice así:
Fue lindo jugar al rugby, me templó ese rudo juego,
y me enseñó que, en la cancha, somos quince compañeros.
…Aprendí para la vida a empujar por lo que quiero,
Y aunque me caiga mil veces, ¡jamás quedarme en el suelo… ¡[i]