Domingo Faustino Sarmiento, ese portento intelectual que fue bien llamado el Maestro de America por su aporte a la educación pública, que fue presidente de la Nación Argentina y un visionario propulsor de su desarrollo, describe a Tucumán, como el «Edén de América» en su célebre “Facundo”. Sin embargo, mucho más conocido es el apelativo de “Jardín de la República», nombre que es comúnmente mencionado para describir a la provincia más pequeña.
Hoy no se discute su lujuriosa y rica vegetación subtropical, tampoco sus bellezas naturales, ni sus verdes paisajes, Tucumán sigue siendo muy bella, sin embargo, esa geografía tan ponderada, ha sido devaluada por la acción del hombre, que no ha respetado ni la naturaleza, ni el entorno de sus ciudades.
Es normal observar basurales a cielo abierto en todo el territorio provincial, especialmente en los suburbios de los pueblos y ciudades. Es muy visible la depredación de sus montañas, los desmontes descontrolados, y ciudades conformadas sin orden ni planes, y que se fueron desarrollando a la buena de Dios. Todo esto es lo que marca fuertemente al Tucumán de hoy.
Los controles por las autoridades competentes son escasos o directamente nulos. Los delegados comunales, que hoy son elegidos por los mismos vecinos, no se ocupan de erradicar los basurales ni de controlar que se tiren bolsas y botellas de plásticos, conjuntamente con otras basuras, algunas tóxicas, en los alrededores de sus pueblos. Es muy posible que estos funcionarios, de escasa preparación, no tengan conciencia de la necesidad de preservar el medio ambiente.
Tucumán es la provincia de mayor densidad poblacional y su rica geografía ha facilitado la instalación de muchas fábricas, ingenios azucareros, procesadoras de citrus y otros emprendimientos, que generan gran volumen de residuos contaminantes.
Tanto es así que los santiagueños culpan a los tucumanos de sus problemas ambientales, como los registrados en el Embalse del Dique de Río Hondo. Según el informe final del Programa de Monitoreo del Embalse Río Hondo, realizado por la Universidad Nacional de Córdoba y de Santiago del Estero, el énfasis de la contaminación industrial está representado por la industria azucarera, que aporta la mayor carga orgánica. El 84% del total de efluentes industriales son producidos por ésta. En la época de Zafra, la industria tucumana genera una cantidad de residuos equivalente a lo producido por 13,6 millones de personas, 18 veces más que lo que puede generar la población”. [i]
La contaminación con desechos industriales en el cauce del Salí-Dulce no es un problema nuevo. Un informe de Greenpeace sobre la contaminación de la cuenca y el estado del embalse de Las Termas de Río Hondo arrojó resultados lapidarios para Tucumán y sus industrias, según el trabajo realizado por la institución denominado “Justicia ambiental”.[ii]
Volver a ser el “Jardín de la República”, o el sarmientino “Eden de América” requiere de un enorme esfuerzo, de educación y de control. Pero más vale que tomemos conciencia del problema para buscar y encontrar soluciones.