Imagínese que asiste a un partido de fútbol donde un River Plate, recibe a su tradicional rival Boca Juniors. River va perdiendo por dos goles y está muy disconforme con el árbitro. En el segundo tiempo los dueños de casa resuelven cambiar el árbitro y poner uno que los “ayude” a empatar o ganar el partido.
Claro está que esto no lo pueden hacer, los reglamentos lo prohíben y el árbitro es designado por la AFA y no por uno de los clubes enfrentados. River, en este caso, tendrá que continuar el partido con el mismo arbitro. Ud mismo, si es un ciudadano justo, rechazaría que a mitad del juego se reemplace al árbitro para favorecer a los locales.
Algo semejante es lo que ocurre con los jueces federales Pablo Bertuzzi, Leopoldo Bruglia y Germán Castelli, a los que se intenta apartar de las causas en las que se ve envuelta la Vice presidenta, Cristina de Kirchner, entre ellas, la megacausa de los cuadernos. La decisión unánime de la Suprema Corte de Justicia, de habilitar el Per Saltum, que paraliza por el momento, el traslado de estos jueces, representa un serio revés para el gobierno de los dos Fernández y ha descolocado a sus acólitos.
La decisión del Tribunal Supremo, irrita sobremanera al gobierno, y muy especialmente al ala dura del cristinismo. Viendo venir el fallo y como una presión sobre el Alto Tribunal, la diputada del Frente de Todos e integrante del Consejo de la Magistratura, Vanesa Siley, presentó un proyecto el 25 de septiembre, promoviendo el juicio político contra el presidente de la Suprema Corte, Dr. Carlos Rosenkrantz, por mal desempeño y eventuales delitos en el ejercicio de sus funciones.
La Siley no está sola en esta presentación, el impresentable ex radical y actual paladar negro del cristinismo, Leopoldo Moreau, en dialogo con Ernesto Tenembaum en Radio “Con Vos”, manifestó: «Yo creo que el juicio político, lo que plantea, es un escenario de discusión. Esta es una Corte agotada que juega al truco más que apoyarse en decisiones jurisprudenciales. Es una Corte que está institucionalmente muy degradada y jurídicamente no tiene el nivel de otros tiempos”.
Las que están agotadas y por cierto, muy degradadas, son las instituciones de la República, mientras que el gobierno entero padece de un enorme desprestigio a nivel interno y en el plano internacional. Claro está que quieren sacarse de encima a los jueces que pueden condenar a Cristina y colocar en esos estrados a jueces de su propia riñonada. Y Alberto viene haciendo bien sus deberes, hace lo que su Vice le ordena.
La Corte está actuando conforme a lo que la Constitución indica y a las leyes que emanan de ella. Interpretó correctamente que el asunto tiene «una gravedad institucional inusitada» lo que es innegable. Y defiende el sistema republicano de gobierno, que es el elegido por los padres de nuestra Carta Magna, al que ve amenazado. La independencia de la justicia es uno de los pilares en que se sostiene el sistema y en la búsqueda de asegurar la impunidad de Cristina, intentan despedazar todo el andamiaje institucional del país.
El gobierno parece no advertir que la ciudadanía en su conjunto se ha movilizado y exige apuntalar a la República, de todas formas, podría dar un salto al vacío y eso es de temer.
Aprobar el juicio político a la Corte requiere de mayoría calificada de ambas cámaras del Congreso, lo que les resultará imposible de lograr, pero resulta muy doloroso ver cómo acciona el kirchnerismo, absolutamente apartado de lo que es un partido político democrático.Zona de los archivos adjuntos