Según el diario Ámbito Financiero del 19 de septiembre último, las reservas brutas del BCRA, se ubicaban por debajo de los USD 42500 millones, sin embargo, las que puede utilizar la autoridad monetaria para cumplir con sus objetivos, representan cerca de 8 mil millones.
En la misma nota el matutino financiero muestra un informe de la consultora LCG donde se indica que “lapérdida de reservas internacionales del 2020 llevó a que las reservas netas estén por debajo de los u$s 8.000 millones, un número crítico considerando que este guarismo incluye el oro y los Derechos Especiales de Giro (DEG) con el FMI”.[i]
El economista y ex presidente del Banco Nación, Carlos Melconian, indicó a su vez, que el nivel de reservas brutas del viernes ultimo era de 41.254 millones de dólares, y que si se depura este número, “te quedan las reservas netas, que son cash, la mercadería y el oro”. Cuando sumas esto te da 5300 millones, publicación oficial. Son 3700 de oro y 1600 de derechos especiales de giro. ¿Cuánto hay de billete? Cero«, indicó el economista[ii]
Mientras el Banco Central, raspa la olla por un puñado de dólares, los argentinos, según el propio INDEC, atesoran la friolera de 222.807 millones de dólares[iii]. Declarados o nó, estos dólares están en cajas de seguridad, en cuentas en el extranjero, en efectivo, bajo el colchón o en frascos de cocina, pero están. En un informe de la Reserva Federal de EEUU, tiempo atrás, se destacaba que Argentina era el país que acumulaba la mayor cantidad de dólares billetes dentro de su territorio.
Esto representa el colmo del absurdo y de una Argentina paradójica. No solo que no pudimos tener un buen gobierno a lo largo de varias décadas de injustificable decadencia, sino tampoco una moneda que se valore como tal.
El presidente, el Jefe de Gabinete y el Ministro de Economía, reclaman ahorrar en dólares, pero todos los funcionarios del Gobierno, además de diputados, senadores jueces, etc. tienen algún ahorro en la divisa norteamericana. Ni que hablar de los Kirchner, que son los más aficionados al dólar. Claro está que ellos atesoran millonarias fortunas, no simples ahorros.
Pero es absolutamente lógico que así sea, el peso es un simple papel impreso que no tiene las características de una verdadera moneda, y no vamos a repetir nuevamente cuáles son esas características. Simplemente observamos como el billete de mayor valor en circulación, el de Mil pesos, ha perdido desde su puesta en circulación el 1 de diciembre de 2017, el 80 % de su valor. Por ese entonces con uno de ellos, se podían adquirir 55,40 dólares, hoy si queremos convertirlo a «verdes», tenemos que adquirirlos en el mercado Blue, que es el único donde podemos hacerlo, solo nos darán unos 6 dólares con 60 centavos, por cada mil. Y esta formidable depreciación, ocurrió en menos de 2 años.
En un país virtuoso, veríamos como esa fabulosa cantidad de dinero, se vuelca a la producción, a generar puestos de trabajo, a garantizar estabilidad económica y financiera, y a retener a los argentinos que quieren abandonar un barco que parece irse a pique. Pero el indispensable elemento confianza, no existe.
¿Adónde quiere ir el gobierno? nadie lo sabe. Reniega de los planes, pero sin un plan o programa inteligente que genere confianza, se rifará el país. Y si no sabemos dónde quiere ir, no hay brújula que valga. Primero hay que fijar el rumbo y luego encaminar el barco hacia él. Ese país maravilloso que queremos, puede lograrse, pero no con falsas promesas, ni amparando ladrones, sino con trabajo y perseverancia, apelando a los méritos individuales para conformar en conjunto, una sociedad meritoria.