Dom. Abr 19th, 2026

Penosamente observamos como se ha devaluado la palabra de nuestro Presidente y eso es muy malo, institucionalmente. A un presidente, por ser el Primer Magistrado de la República, y representar a la Nación misma, hay que creerle y confiar en su palabra.
Pero con frecuencia las redes sociales y también los medios, nos recuerdan los momentos en que, alejado del kirchnerismo, criticaba duramente a Cristina, su actual vicepresidenta.

Las criticas incluían variados tópicos, desde la corrupción, hasta el memorándum de entendimiento con Irán, al que Alberto calificaba como un medio para otorgarles impunidad a los responsables del atentado terrorista, más doloroso que vivió nuestro país.
Alberto fue jefe de Gabinete durante todo el gobierno de Néstor Kirchner, desde el 2003, al 2007 y parte del de Cristina, desde el 2007 a julio de 2008. El 17 de diciembre de 2015 en el programa Animales Sueltos emitido por América  TV, no ahorró críticas a su ex jefa.

Reproduzco algunas de ellas:
«Cuando el Congreso era una escribanía era patético». Cristina, con mayoría en ambas cámaras del Congreso, hizo lo que quiso.
«Estaba muy mal aprovechar una mayoría coyuntural [en el Congreso]». Efectivamente, sobre aquella mayoría coyuntural, deben primar la Constitución y las leyes.
«He cuestionado a Cristina cuando Cristina hacía abuso. Cuestioné su ley de democratización de la Justicia, su ley de medidas cautelares, el modo como sacó la ley de medios, prácticamente sin debate. Cuestioné todas esas cosas». Esos cuestionamientos, debería reproducirlos hoy, ante los excesos actuales de su Vice.
«En el tercer mandato de Cristina (realmente, el segundo), es dificilísimo encontrar algo virtuoso. He hecho un enorme esfuerzo: lo único virtuoso que tuvo el último mandato es el desarrollo en ciencia y tecnología». Debería ser una advertencia para su gobierno, peligrosamente se acerca a lo mismo.
«Creo que ahí Cristina tiene una enorme distorsión sobre la realidad, francamente lo digo. Si Cristina revisa las cosas que dijo, debería rectificarse un montón de cosas. Llegó a decir que Alemania estaba peor que nosotros en materia de pobreza. Sostuvo hasta el final que el cepo no existía y que la inflación no es importante. Eso es negación, es una negación terca, por momentos absurda” Idéntica distorsión de la realidad lo está afectando a él.
«De haberme quedado (en el gobierno de Cristina), debería haber sido parte del séquito de obedientes. Para mí la política no es un ejercicio de obediencia, es un ejercicio de reflexión y de debate. La que se olvidó de eso fue Cristina». Muy bien dicho, aplíquelo.«Los que traicionaron fueron los que se callaron la boca y le permitieron hacer a Cristina todo esto para permitir que hoy Macri sea presidente, los que aplaudieron a Cristina; los que no fueron capaces de decirle: “Cristina, es mentira lo que estás diciendo”. ¿Bien dicho, pero ahora, se lo reitera a ella, o calla?«El peronismo a lo largo de la democracia fue todo. Y eso no vale. El peronismo fue conservador con Luder, fue neoliberal con Menem, fue conservador-popular con Duhalde, fue progresista con Kirchner y solo fue patético con Cristina. Fue patético, fue el partido de la obediencia». Estimado presidente Alberto, nadie más obsecuente y más obediente de Cristina que Ud.

La palabra del presidente está muy devaluada, no solo por estas frases que las pronunció en el pasado, sino por muchas otras apreciaciones que formuló durante la pandemia. Como las erróneas e innecesarias comparaciones que efectuó en relación a otros países.  Los excesos verbales, también juegan en su contra, como cuando dijo, días atrás: “A la Argentina le fue mejor con el Coronavirus que con Macri” una sentencia impropia de un presidente de la Nación, que no resiste análisis.