Vie. Abr 17th, 2026

Una terrible explosión equivalente a un terremoto de 3,5 grados, sacudió el martes a la capital del Líbano, la histórica Beirut.
La explosión que aparentemente no fue un atentado, sino producto de la negligencia, se produjo en la zona portuaria y causó unos 135 muertos y unos 5000 heridos. La mega explosión dejó las calles repletas de vidrio y de escombros, mientras se estima que se agravará la mayor crisis económica que soporta el país en décadas. También se teme que empeorará la pandemia de coronavirus.

Investigadores buscaban hoy entre los escombros del puerto, pistas sobre el origen de la explosión, mientras que varias autoridades portuarias fueron puestas bajo arresto domiciliario, por presunta negligencia.  La onda expansiva dañó edificios en kilómetros a la redonda y el gobernador de Beirut dijo que cientos de miles de personas tal vez no podrán regresar a sus hogares durante dos o tres meses. Se estima que serían unas 300.000 las que quedaron en la calle.

El humo podía verse a la distancia en la zona de la explosión, donde se abrió un cráter de unos 200 metros que se llenó de agua de mar. Además, se formaron montañas de granos, por la destrucción de varios silos rodeados de hangares que también quedaron completamente destruidos. El centro de la ciudad de más de 1 millón de habitantes, quedó muy maltrecho, por todas partes se veían vidrios rotos que cayeron desde las fachadas de los edificios y numerosos vehículos dañados. La ayuda internacional comenzó a llegar en vuelos directos, desde diversos orígenes.

Las presunciones sobre la negligencia como causa del accidente se reforzaron tras la publicación en línea de una carta oficial del titular de la aduana libanesa quien advirtió reiteradamente, durante años, que la enorme acumulación de nitrato de amonio en un hangar en el puerto era peligrosa y pedía a las autoridades judiciales una resolución para retirar el material. El nitrato de amonio es un componente de los fertilizantes y potencialmente explosivo. La carga de 2.750 toneladas se encontraba en el puerto desde que se la confiscara de un buque en 2013 y se cree que un incendio cercano la detonó.

Beirut que en algún momento fue llamada la París de Medio Oriente sufrió, junto a su país, una larga historia de devastación, dolor y muerte. Entre 1975 y 1990 soportó una cruenta guerra civil, además mantiene conflictos con Israel y resiste ataques terroristas periódicos.

El presidente Michael Aoun, en reunión de su gabinete, prometió una investigación transparente y castigar a los responsables. “No hay palabras para describir la catástrofe que asoló Beirut”, dijo. El gobierno habilitará las escuelas públicas y algunos hoteles, para los que han perdido la vivienda y prometió compensar a las víctimas de la tragedia.