El gobierno de los mediocres e incapaces

En estos tiempos de cuarentena y cuando el Estado toma decisiones paternalistas, con algunas que exceden el marco de la excepcionalidad para ingresar en la arbitrariedad, y cuando emite una cuasi moneda sin control para repartirla graciosamente a su libre albedrío, el economista Juan Pablo De Pablo señala que los ciudadanos tenemos dos problemas: lo que ocasionó la crisis y el gobierno de turno.[i]

Siempre y más aún en el escenario que transitamos, bien vale recordar algunos de los pensamientos más lúcidos a nivel planetario, que nos advierten sobre las desviaciones de nuestros gobernantes.

En primer lugar nos interrogamos, ¿estamos dirigidos por los mejores, por los más capacitados? Sin duda que no. El peronismo-kirchnerismo (léase populismo) no se caracteriza por gobernar con los mejores, con los más capaces, sino con personajes claramente mediocres, la ineptocracia.  Y es así  que rescatamos las palabras del académico, catedrático de Filosofía, y escritor francés Jean d’Ormesson, sobre el término.   Según él, la ineptocracia es «Un sistema de gobierno en el que los menos preparados para gobernar son elegidos por los menos preparados para producir, y los menos preparados para procurarse su sustento son regalados con bienes y servicios pagados con los impuestos confiscatorios sobre el trabajo y riqueza de unos productores en número descendente, y todo ello promovido por una izquierda populista y demagoga que predica teorías, que sabe que han fracasado allí donde se han aplicado, a unas personas que sabe que son idiotas».
Una excelente descripción que correctamente podría aplicarse a nuestra castigada Argentina.

Otra crítica de la ausencia de racionalidad en la política, fue la escritora y filósofa rusa, nacionalizada norteamericana, Ayn Rand , quien en su célebre libro la Rebelión de Atlas, denuncia el intento de los líderes de evadir el hecho de que A sea A. En ese mismo libro la escritora señala: “El hombre (cada hombre) es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por su propio esfuerzo, sin sacrificarse a otros ni sacrificar a otros para sí mismo. La búsqueda de su propio interés racional y de su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida”

La frase más citada de la Rebelión de Atlas es: “Cuando te das cuenta que, para producir, necesitas obtener autorización de quien no produce nada. Cuando compruebas que el dinero es para quien negocia, no con bienes sino con favores. Cuando te das cuenta que muchos son ricos por soborno e influencia, más que por el trabajo, y que las leyes no nos protegen de ellos, más por el contrario, son ellos los que están protegidos. Cuando te das cuenta que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en auto sacrificio. Entonces podría afirmar, sin temor a equivocarme, que tu sociedad está condenada”.

Cualquier similitud entre lo que dice Ayn Rand y la realidad argentina, no es fruto de la casualidad, es consecuencia de décadas de malos gobierno populistas.

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