La venida de médicos cubanos.


Cuando la ideología nubla el entendimiento

El Gobernador Axel Kicilloff anunció la venida de 200 médicos cubanos que vendrían a colaborar en la pandemia del coronavirus. En un comienzo se habló de 500, pero el número se redujo ahora a 200.

La Casa Rosada guarda silencio pero el Canciller, Felipe Sola, declaró que la venida de médicos cubanos a la Argentina para ayudar en la lucha contra la pandemia “es una gestión del gobierno de la provincia de Buenos Aires” y aclaró que el PEN “no se va a oponer”, en la medida que se cumplan «todos los requisitos legales» para el trabajo profesional en el país.  El ministro de Salud, Ginés González García, por su parte, afirmó que en los próximos días se cursará la autorización para la llegada de los cubanos que, según acotó, no ocuparán puestos de importancia.

Pero, en general, los argentinos no compartimos la idea de acudir a médicos cubanos, de dudosa formación y que se los exima de revalidar sus títulos. Tampoco advierten la necesidad de que vengan, cuando la pandemia aún no ha mostrado a pleno su ferocidad. Y cuando las autoridades informan que el sistema de salud está preparado para ese momento.

La plataforma Change.Org ya cuenta con 100.000 adhesiones de ciudadanos que se oponen a la actuación de médicos cubanos en el país.

La Confederación Médica de la República Argentina, también se opone.  En una carta dirigida al ministro de Salud, Ginés González García, la Confederación aclara que siempre respaldó el ejercicio de médicos extranjeros en el país «siempre y cuando cumplan con los mismos requisitos legales que se exigen a todos los médicos argentinos». La carta lleva la firma de las autoridades de la Confederación Médica, Jorge Alberto Iapichino y Jorge Alberto Coronel. Y exhibe la adhesión de las federaciones médicas de las provincias.

La venida de los médicos cubanos, no responde a necesidades sanitarias. Argentina es uno de los países con un alto porcentaje de médicos cada 1000 habitantes, cuatro.  Claro está que Cuba registra una tasa de 8 cada 1000 pero jamás puede compararse un médico formado en la isla caribeña con un médico argentino. En general, la preparación de estos profesionales es muy precaria y no cumplen con los requisitos que debe cumplir un médico de países desarrollados. De hecho, muchos no tienen la formación completa de Medicina, o son enfermeros. Cursan programas acortados o acelerados para poner a la gente a trabajar en una industria que le deja a Cuba importantes dividendos. En algunos países, como Uruguay, han sido rechazados y en otros han sido rotundos fracasos. Bolivia con la caída de Evo Morales expulsó a cientos de profesionales cubanos. Lo que significó para Cuba una pérdida importante de ingresos. Bien sabemos que el gobierno cubano está haciendo buen dinero con el envío de estos médicos a distintos países. El negocio le reporta unos 8000 millones de dólares al año.

El gobierno cubano factura los servicios y se queda con la mayor parte. Los médicos reciben una suma ínfima. Así es el régimen.

¿Kiciloff actuó de motus propio? o es una sugerencia de su mentora, Cristina de Kirchner, para pagar favores por la esmerada atención que recibió su hija Florencia y ella misma en sus visitas al enclave caribeño.  Sin duda que en la mente del Gobernador, está siempre presente el colectivismo, lo que le genera sin duda, simpatías por el régimen cubano, pero lo de Cristina es posible.

La venida de médicos cubanos a nuestro país, se muestra como un disparate. Una vez más podemos advertir como la ideología nubla el entendimiento.

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