Autoritarismo bajo el paraguas del Coronavirus

Escuchaba un par de días atrás, al periodista Jorge Lanata, por radio Mitre, despotricar contra los municipios o pueblos que han establecido fronteras internas para impedir el paso de visitantes o de personas de otro municipio. Estos feudos cerrados, no permiten el paso ni para hacer una simple diligencia, visitar a un familiar, adulto mayor, o realizar una consulta médica de un facultativo radicado en ese lugar. Es una medida que vulnera principios consagrados por nuestra Ley Suprema sobre la libre circulación. Intentan ser compartimientos estancos, (aunque no lo logren) para evitar la pandemia.  Lo malo es que si cada municipio se encerrara en sí mismo, acabaríamos con la unidad territorial de la República, no existirían ni provincias ni Nación.

Como consecuencia de la pandemia del coronavirus, el DNU 297 /2020 del PEN ha establecido el aislamiento preventivo y obligatorio de todas la personas como medida de excepción. El Decreto establece que las personas solo podrán realizar desplazamientos mínimos e indispensables para aprovisionarse de artículos de limpieza, medicamentos y alimentos. De lo contrario deberán circular con un permiso especial que lo otorga la Nación.

Hasta acá todo razonable, se toman medidas excepcionales por razones excepcionales.  Y esto bien lo comprendió la sociedad en su conjunto respaldando al Presidente. Pero de ahí a generar fronteras internas y utilizar el DNU para actos o medidas autoritarias hay un enorme trecho.

Un ejemplo es Yerba Buena, que ha resuelto aislarse. Ha colocado barricadas en las calles para  evitar el ingreso de residentes de otros municipios; no se permite el transito ni visitas de  personas no radicadas en el municipio. Si tengo a mis padres o a un abuelo que necesita insumos básicos, no puedo visitarlos, ni atenderlos. Además la Municipalidad en lugar de facilitar la vida de sus vecinos en esta pandemia, la complican con una disposición de que los vehículos con patentes pares circulen algunos días y los de patentes impares otros días. Las excepciones a la norma general, las evalúa un agente, que no está preparado para ello.

Imagínese si la Capital también estableciera una frontera y no se dejaran circular a los vehículos de otros municipios. Sin duda que sería un absurdo y se generaría un caos.

Se ha viralizado en las redes y publicado en los medios, una violenta actuación policial donde tiran al suelo a un adulto mayor de 70 años, esposan sus muñecas y le retienen su motocicleta. ¿Cómo no van a entender los agentes, que no se trata de un peligroso delincuente sino de un ciudadano común, que contravino el decreto de aislamiento seguramente por alguna necesidad imperiosa. ?,

Desde el gobierno provincial dicen que investigaran la actuación policial. Pero el hecho ocurrió.

Hay otros abusos menos significativos. Un ejemplo, tanto en Tapia, como en Ticucho, localidad colindante, ambas pertenecientes a la misma comuna, tampoco dejan ingresar a los no residentes, ni venderles alimentos. En la zona hay muchos trabajadores rurales con viviendas ubicadas en las fincas o campos circundantes, ¿En qué lugar se abastecerán?  Ellos usualmente lo hacen en los comercios de Tapia y de Ticucho, lo que ahora les está vedado por decisión del Delegado Comunal. ¿Deben pasar hambre por un exceso normativo?

Observamos que el autoritarismo se ha instalado bajo el paraguas de la pandemia. No hay duda de que se están cercenando derechos constitucionales y esto es grave y muy peligroso. Que el barbijo no nos tape los ojos, como señala un periodista porteño, El autoritarismo deviene en totalitarismo, mucho cuidado.

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