Un encuentro virtual entre el Monumental y La Ciudadela

En tiempos de aislamiento sólo se necesita un poco de imaginación para hacerlo realidad.

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“No aguanto más. Esta situación me altera los nervios. Quiero que todo vuelva a ser como en los buenos tiempos”. Una voz extraña retumba por 25 de Mayo y Chile. Pero, ¿quien habla? Las calles están desiertas. Las instalaciones del club siguen vacías y las tribunas extrañan el calor y el bullicio de los hinchas que le dan vida a esa mole de cemento. La pelota no recorre el verde césped. Tampoco hay pisadas de botines. No se observa las presencias de periodistas y fotógrafos. Todo es raro. Con la pandemia llegó la cuarentena y la orden llegó desde los altos mandos del gobierno nacional: hay quedarse en casa. Son tiempos difíciles. La vida cambió y nadie sabe si volverá a ser como antes. El gigante luce triste y abandona.

Viejos amigos

La voz sigue ahí. Ahora parece conversar con alguien. ¿Quién es? No se ve a nadie cerca. Se escucha como si dos viejos amigos se conectan de manera virtual, tal como lo hacen las personas en estos días dónde el coronavirus cambió muchos hábitos y obligó a adaptarse a las necesidades. La tecnología se convirtió un gran aliado para unir a los que están separados. Para acercar a los que están lejos. Para dialogar con aquellos que, por diferentes motivos, habíamos dejado de hablar.

La tecnología

“Extraño amigo. Demasiado”, comenta uno de los protagonistas y la respuesta parece llegar a través de una videollamada. Posiblemente sea mediante una comunicación vía Skype. Nada diferente a lo que sucede de estos tiempos donde el coronavirus es el rival a vencer. “Calma. Entiendo que es duro. Pero hay que tener paciencia. Esta soledad es necesaria para combatir al virus. Pronto llegarán buenas noticias. Hay que esperar. Los especialistas trabajan para encontrar la vacuna que termine con esta pesadilla. Mirá el lado positivo. Estos nuevos métodos de comunicación nos permiten estar así, frente a frente. Nos conocemos desde hace tanto tiempo y nunca antes pudimos tener una charla como está. Ahora sobra tiempo para cancelar cuentas pendientes”. La respuesta viene del otro extremo de la ciudad. Todo parecen indicar que está en La Ciudadela. ¿Será posible? ¿O tanto aislamiento nos está volviendo locos?

– Recuerdo el último partido que se jugó aquí. ¡Cuántas emociones! ¡Que manera de celebrar! River se preparó para dar la vuelta olímpica en nuestra casa. Creían que iba a ser sencillo. Pensaron que tenían los tres puntos y el título en el bolsillo. Pero de ninguna manera lo íbamos a permitir. Gallardo tuvo actitudes soberbias y lo único que logró fue tocarle el orgullo a nuestros jugadores. El gol de Toledo quedará para la historia. Los hinchas se volvieron locos. Me dicen que hasta en La Bombonera lo gritaron. Es cierto que no fuimos campeones, pero la satisfacción es única. Ya pasó más de un mes de ese momento histórico y todavía se sigue comentando lo que hicimos.

– A nosotros está temporada nos fue muy bien. La campaña del equipo fue extraordinaria. Aunque aflojó un poco después del receso parecía que el ascenso estaba cerca. Lástima que se paró el torneo. Espero que cuando está historia termine podamos celebrar el ascenso. ¡Qué lindo sería reencontrarnos una vez más en Primera! Esos clásicos tienen un sabor especial…

Grandes ídolos

– ¿Qué es lo que más extrañas? Yo las canciones, las banderas y los hinchas recordando las hazañas de nuestros ídolos. Son tantos. Luchetti es el número uno en este momento, pero como olvidar las atajadas del “Negro” Ruiz o el “Turco” Salomón; la calidad para salir jugando de Guerrero; la personalidad de Albretch y Solórzano; el despliegue del “Turco” Apud, la zurda mágica de Aredes, la potencia de Villa, las gambetas de Agüero, los goles del “Correcaminos” Reartez. Sí. La lista es larga, interminable. Muchos quedan afuera. A esos nombres hay que agregar a los anteriores e incluir a los de los últimos años cuando llegamos Primera y logramos sostenernos en el tiempo para disfrutar de esas noche mágicas de Libertadores.

El estadio más caliente

– Te entiendo. Yo vi jugar cada “nene”. También resulta imposible nombrar a todos. Los “compadres” Roldán y “Boquita” Martínez; el equipazo que armó el uruguayo Chabay para el primer ascenso; “Pechito” Pereyra, el “Coya” Gutiérrez, “Pelusa Cejas”. Podríamos estar tres meses recordando a esos jugadores. Ni hablar de la hinchada. Es impresionante. Gracias a ellos me “bautizaron” el estadio más caliente del país. Extraño la multitud, los fuegos artificiales, los cánticos y el humo de los “chori”. Ojalá no decidan programar los partidos sin públicos cuando todo esto pase. Sería un desperdicio. No es lo mismo ver los encuentros en las tribunas que sentado en la casa. ¿Te imaginas dar la vuelta olímpica y no poder celebrarlo ahí, junto a los futbolistas a los que acompañaron durante toda la campaña llenando las tribunas. Pocos equipos en el país tienen una convocatoria como esta.

– No te doy un abrazo porque hay que cuidar la distancia. Con este virus no se juega. Hay que tener cuidado. Ojalá podamos seguir esta charla en otro momento. Ahora que la tecnología lo permite, podremos estar en contacto seguido. Aprovechemos que el mundo está cambiando…

– Agendo tu número y si no podemos hablar nos mandamos mensajes. No te olvides que nos separan los colores pero nos une la pasión. Abrazo virtual, amigo. Cuidate…

De pronto volvió la calma. Todo quedó en silencio. Un auto se atreve a pasar por la esquina. ¿Habrá sido real o el aislamiento nos está haciendo ilusionar? Todo es posible cuando el deseo es tan grande. La falta de fútbol nos está volviendo locos.

Parece que fue ayer

Javier Toledo festeja el gol que amargó a River e hizo feliz a Boca en el cierre de la Superliga. Ese fue el último partido que jugó Atlético antes del receso dispuesto por la AFA debido al aislamiento.

Imbert, Moreira y Rodríguez, en una de las últimas escenas en La Ciudadela.

No pudo festejar

La campaña de San Martín en la Primera Nacional es notable. La eficacia supera las expectativas de todos. Sin embargo, el equipo cayó en un pozo y perdió sus dos últimos partidos. Chacarita lo amargó en La Ciudadela.