Uber avanza en más ciudades de Argentina

Aun con las restricciones y conflictos que tiene en Buenos Aires, Argentina es el país donde Uber registra la mayor tasa de crecimiento a nivel mundial. En la compañía remarcan este dato y no sólo ven una oportunidad enorme de prolongar su penetración en el mercado local, sino que ya están desarrollando una estrategia para desembarcar en más ciudades y sumar prestaciones desde su plataforma.

La tecnológica realizó en su sede central de San Francisco, Estados Unidos, un encuentro para medios de Latinoamérica entre los cuales estuvo Clarín, donde anticipó sus planes para la región y dio su mirada sobre el futuro de la movilidad urbana. Allí, trascendió que en Argentina ya tuvieron conversaciones directas y avanzadas con al menos diez ciudades de distinto tamaño para llevar sus servicios.

Luego, desde Chile el gerente de Comunicaciones de Uber para el Cono Sur, Juan Labaqui, confirmó ante la consulta de este diario: “Hay muy buen diálogo y conversaciones avanzadas con distritos de Córdoba, Santa Fe y la región Noroeste. Nuestro objetivo es crecer y el compromiso es dar un servicio que la gente quiere y valora”.

César Randolfo, conductor de Uber en Mendoza capital, donde la plataforma funciona desde fines de octubre. Foto Delfo Rodríguez

En la empresa prefieren no hablar de tiempos y la intención es primero lograr en cada lugar una ley que enmarque su funcionamiento, como ocurrió en Mendoza.

En esa línea, ya son varias las ciudades que están evaluando a nivel legislativo posibles regulaciones. “Puerto Iguazú, Posadas, Rosario, Jujuy, Córdoba, la provincia de Buenos Aires y recientemente Moreno, que nos pidió datos sobre nuestras prestaciones allí y nosotros se los vamos a facilitar”, enumeró Labaqui. No son debates sencillos, por la habitual resistencia de taxistas y remiseros contra la firma.

Los números que la compañía muestra de la provincia de Córdoba pese a que todavía no se encuentra operando allí, sorprenden y reflejan el potencial. Tiene 120 mil personas registradas en su aplicación de las cuales 40 mil hicieron algún viaje con Uber donde presta servicio. Además, hay 25 mil inscriptos como posibles conductores.

En Puerto Iguazú se da un caso particular, que podría acelerar los tiempos: del otro lado de la frontera, en la brasileña Foz, ya funciona la app y es muy utilizada por los turistas que visitan las cataratas. Labaqui indica: “Puerto Iguazú muestra un enorme interés porque en Foz ya estamos y son ciudades muy integradas”.

El «modelo Mendoza»

La idea de la compañía en los nuevos lugares es seguir los pasos dados en Mendoza, a la que consideran una experiencia “modelo”. Allí fue aprobada una legislación provincial específica, la Ley de Movilidad, primera regulación en Argentina que reconoce el transporte entre privados a través de plataformas como una nueva categoría, distinta y complementaria a las existentes.

Esto le allana el camino para expandir su negocio. Además de los viajes en auto, su prestación básica habilitada en Mendoza capital y sus alrededores el 25 de octubre, en diciembre pondrá en marcha Uber Eats, su reparto de comida a domicilio.

En diciembre, la compañía sumará en Mendoza su servicio de delivery Uber Eats. Será el primer lugar de Argentina en tenerlo.

Apuntan a que el pedido llegue en un máximo de 30 minutos y todo se hace por la aplicación: el usuario primero elige el restaurante, luego selecciona la comida y un delivery la entrega a domicilio. El sistema, que debuta en Argentina, ya está presente en 350 ciudades de 36 países.

Buenos Aires es otra historia. Fue el lugar que Uber dispuso como puerta de entrada a la Argentina en abril de 2016, pero sin generar consensos ni esperar un marco regulatorio. A la par de las reacciones violentas de los taxistas, el conflicto con el Gobierno porteño que a través de la Legislatura endureció las sanciones a sus conductores por considerarlos ilegales, parecen frenar la posibilidad de que la plataforma agregue servicios en un corto plazo.

Protesta de taxistas contra Uber frente a la Legislatura porteña, este mes. Foto Luciano Thieberger

En la empresa admiten que se equivocaron con la manera de llegar a Capital y a partir de Mendoza aplicaron otra política, a tono con el giro que se dio a nivel global con los modos desde la asunción del nuevo CEO, Dara Khosrowshahi, hace poco más de un año.

Dara Khosrowshahi, actual CEO global de Uber, en mayo de este año durante una feria tecnológica en París. Foto AFP

Actualmente, más de un millón de personas se mueven con Uber en Buenos Aires y el Conurbano: cada semana se activan entre 2.500 y 3.000 conductores, a la vez que 45 mil usuarios piden su primer viaje. En Mendoza, en tanto, en menos de un mes hay más de 65 mil personas registradas en la app.

Con estas cifras, Argentina es uno de los países de Latinoamérica donde la tecnológica pone más foco para su expansión. De hecho, está ampliando su equipo de operaciones y desde sus oficinas locales ya se ocupan tanto de Chile como de Uruguay.

Ya no sólo viajes en auto

“El potencial para que podamos ofrecer mucho más en Argentina, está. Tiene grandes ciudades con problemas de congestión de tránsito y distintas necesidades, y nosotros queremos ser parte de la solución”, diagnosticó un directivo de Uber en San Francisco.

Esa “solución” excede largamente lo que hoy ofrece la aplicación a nivel local. En la sede central de la compañía mostraron sus propuestas de última generación para optimizar los viajes urbanos, que ya aplican en Estados Unidos.

Rachel Holt, a cargo del área de Nueva Movilidad, resaltó que dejaron de ser una empresa sólo de autos para transformarse en una multiplataforma que apunta a hacer más eficiente la dinámica de las ciudades.

“Tenemos bicicletas, scooters (monopatines eléctricos), entrega de comida… Es el momento de consolidarnos como una alternativa integral de movilidad”, consideró. También avanzan con sus desarrollos futuristas para luego de 2020: los vehículos autónomos (sin conductor), la entrega de comida con drones y hasta autos voladores.

Los monopatines eléctricos o scooters de Uber ya se ven en ciudades de Estados Unidos.

Lo más concreto: para 2019 proyectan una estrategia agresiva de expansión en Latinoamérica de sus bicicletas eléctricas de alquiler de la marca Jump, la startup que Uber compró hace seis meses en unos 200 millones de dólares.

A diferencia de las bicis convencionales, disponen de un motor eléctrico que asiste el pedaleo y minimiza el esfuerzo. Por ahora están en 10 ciudades estadounidenses a un costo de dos dólares los 30 minutos, aunque aclaran que el precio se adaptará a cada nuevo mercado.

En las veredas de San Francisco, hay bicicletas Jump estacionadas a la espera de usuarios.

El fundador de Jump, Ryan Rzepecki, especificó que se hacen alrededor de 10 viajes diarios por unidad y los recorridos promedio son de cuatro kilómetros. En San Francisco se las ve estacionadas en las veredas a la espera de usuarios y también rodando por distintos barrios.

Holt anticipó que prevén llevarlas a principios de 2019 a la Ciudad de México, donde competirán con otras marcas que ya iniciaron la experiencia. También apuntan a Brasil. ¿Y Argentina? Lo consideran un mercado “interesante y posible”. Aunque no dan plazos, parece una cuestión de tiempo su arribo.

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