Sáb. Jun 6th, 2026

paso

En concreto, menciona algunos ejemplos que despertaron cierto descrédito hacia los funcionarios judiciales: «Le formatearon el celular a Fernando Sabag Montiel [acusado de intentar asesinar a la expresidenta], y hubo algunas desprolijidades. Eso también alimenta la desconfianza en el caso». Más preguntas en la encuesta sobre el atentado a Cristina Ante el interrogante de «¿qué sensación le produjo el atentado contra Cristina Kirchner?», se plasmaron las siguientes cifras: un 46% mostró «preocupación», el 16,3% sintió «bronca», un 10,5% «tristeza», el 4,8% «miedo», mientras que el 22,5% no supo qué decir. Por otro lado, el 55,4% dijo que el ataque «fue parte de una organización o conspiración», el 15,9% señaló que «fue una persona suelta con desequilibrios mentales», un 11,4% consideró que «fue algo espontáneo o improvisado» y el 17,3% no se inclinó por ninguna hipótesis. De cara a lo que viene, el 42,6% está «muy de acuerdo» en que el oficialismo y la oposición deberían firmar un pacto de convivencia democrática, el 29% está «algo de acuerdo», el 15% «muy en desacuerdo» y el 6,7% está «algo en desacuerdo». Igualmente, hubo respuestas contradictorias con respecto a esta afirmación: «El atentado a Cristina Kirchner es un atentado a la democracia». En efecto, un 42,8% dijo estar «muy en desacuerdo», el 8,7% «algo en desacuerdo», un 10,4% «algo de acuerdo» y el 34,4% «muy de acuerdo». Al respecto, este medio pidió la opinión del especialista: «Esa contradicción tiene que ver con cómo la sociedad lee algunas cosas. Si bien uno puede apoyar la idea de que el atentado contra Cristina es un atentado contra la democracia, desde un punto de vista institucional, el Gobierno está en una situación de debilidad, con muy baja credibilidad», introduce. Según Muruaga, a la administración de Alberto Fernández «le cuesta imponer sus propios marcos políticos sobre lo que pasó». Con ese tono, agrega: «Eso hace que el mismo porcentaje de la sociedad que tiene desconfianza con el Gobierno, cuando recibe los mensajes del Gobierno de qué fue lo que pasó, siente desconfianza hacia esos mensajes también». Esa lógica también se aplica a la bajada de línea gubernamental de que el intento de magnicidio fue un resultado de los discursos de odio, «algo que la sociedad ve con mucho escepticismo», aclara el consultor. Esto, hablando siempre de los sectores que no son afines al oficialismo. Para zanjar el interrogante, Muraga acota: «Todo esto no significa que esa misma sociedad cuando preguntás si creen necesario bajar el nivel de violencia del discurso político, vaya a decir que no. Si bien son contradictorias las ideas [pedir un pacto democrático pero no considerar el ataque como un atentado a la democracia], pueden convivir en las mentes de las personas». La inmensa mayoría pide bajar la violencia discursiva A su vez, una abrumadora mayoría, compuesta por el 82,1%, coincidió en que «es necesario que se bajen los niveles de violencia en el debate público de Argentina». Para el entrevistado, «lo más importante del estudio es ese dato, que la mayor parte de la sociedad espera que toda la política, oficialismo y oposición incluidos, sepan dialogar». Al preguntar qué sector tiene mayor responsabilidad en sembrar y difundir discursos de odio, el 36,6% de los encuestados le echó la culpa al Gobierno nacional. Detrás, siguen los medios de comunicación y periodistas, con un 24,2%, Juntos por el Cambio, que acumuló un 12,5%, las redes sociales, con el 11,1%, y la opción «otro», que aglutinó el 13,9%.

La versión fue desmentida por la vocera presidencial, Gabierla Cerruti, la semana pasada. Pocos días después, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, también rechazó las versiones. Sin embargo, la eventual…