Sáb. Abr 18th, 2026

Celebramos el 12 de octubre como el día en que Colón descubrió América.  En la actualidad el hecho genera un sinnúmero de polémicas.  La más común es que América no fue descubierta por el marino genovés, sino que muchos navegantes anteriores habían arribado a estas playas, entre ellos los vikingos, sin embargo, desde una perspectiva indudable, esto no es relevante. El suceso protagonizado por Colón cambió el rumbo de la historia. Hasta el punto que puede afirmarse, metafóricamente, que Colón partió del Puerto de Palos en plena edad media y regresó, pocos meses más tarde, ya en la edad moderna.

Colón estaba convencido de que navegando directamente hacia occidente se podía llegar a oriente, las tierras que Marco Polo había descrito en el relato de sus viajes, Catai (China) y Cipango (Japón), ricas en especias y otros bienes. Mantenía correspondencia con Paolo Toscanelli, un cosmógrafo florentino, con quien compartía la teoría de la esfericidad de la Tierra enunciada por Ptolomeo en la antigüedad. Toscanelli sostenía que la distancia marítima entre el extremo occidental de Europa y el oriental de Asia no era grande y podía navegarse fácilmente.  De esta manera desmitificamos también, la generalizada idea de que se mofaban de Colón cuando este afirmaba que la  Tierra es redonda.

El desembarco en un pequeño islote perteneciente al archipiélago de las Lucayas el 12 de octubre de 1492 está unido a un proceso mucho más prolongado y significativo, el de la Conquista de América.  Y aquí entramos en otra polémica, sostenida  principalmente por los indigenistas, quienes hablan de “ocupación” y rechazan los términos “conquista” ó “colonización”. Lo cierto es que el encuentro de dos culturas tan diferenciadas entre sí, produjo un choque que perdura hasta nuestros tiempos. La Conquista es un fenómeno doble, americano y europeo, con protagonistas voluntarios y forzados, que se vieron involucrados en ella.

Hoy, debemos dejar de lado especulaciones que no torcerán el pasado. Nada es absolutamente bueno, como nada es definitivamente malo. Lo sucedido, sucedido está. Americanos somos, mezclados con sangre europea. Nuestra cultura también es mestiza. Y en este nuevo aniversario del descubrimiento, escuchemos a Sarmiento que desde el pasado nos dice: 

 
Es acaso esta la vez primera que vamos a preguntarnos quiénes éramos cuando nos llamaron americanos, y quienes somos cuando argentinos nos llamamos.

¿Somos europeos? ¡Tantas caras cobrizas nos desmienten!

¿Somos indígeneas? Sonrisas de desdén de nuestras blondas damas nos dan acaso la única respuesta.

¿Mixtos? Nadie quiere serlo y hay millares que ni americanos, ni argentinos querrían ser llamados [i]