Sáb. Abr 18th, 2026

El candidato de la Libertad avanza, Javier Milei, insiste en su tesis de eliminar el Banco Central y es así como mencionó al economista Emilio Ocampo como su futuro presidente, pero con el objetivo final de cerrarlo, en caso de que el gane las presidenciales.

Otro candidato presidencial, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, no quiere cerrarlo, pero para preservar plena autarquía, propone que el presidente del Banco sea alguien de la oposición.

Hoy deseo referirme al Banco y relatar su historia. Nació en 1935, como consecuencia de las reformas monetarias y bancarias de ese año y reemplazó a la Caja de Conversión fundada en 1899 y al Banco de la Nación Argentina como emisor de Moneda.  El 31 de mayo de ese año, ambas entidades transfirieron al flamante organismo los fondos provenientes del justiprecio del oro. El primer presidente fue Ernesto Bosch, mientras que el economista de origen tucumano, Raúl Prebisch, fue su primer gerente general hasta 1943.

El Banco se creó a partir de un estudio de la misión encabezada por el experto inglés Otto Niemeyer, que Prebisch adaptó a las realidades de la economía nacional. Según sus palabras: «una política monetaria y financiera que responda a las auténticas conveniencias nacionales». El economista tucumano, que fundó su esquema en la necesidad de superar la grave situación monetaria y bancaria creada por la crisis mundial de los años treinta- soportó luego los embates de la recesión de 1938, que combatió con una novedosa política anticíclica; y la de 1939, asociada al estallido de la Segunda Guerra Mundial.[i]

La principal función del Banco según su carta orgánica, era preservar el valor de nuestra moneda,  pero además, debía: a) Vigilar el buen funcionamiento del mercado financiero y aplicar la Ley de Entidades Financieras y demás normas que, en su consecuencia, se dicten; b) Actuar como agente financiero del Estado nacional y depositario y agente del país ante las instituciones monetarias, bancarias y financieras internacionales a las cuales la Nación haya adherido; c) Concentrar y administrar, sus reservas de oro, divisas y otros activos externos; d) Propender al desarrollo y fortalecimiento del mercado de capitales; e) Ejecutar la política cambiaria en un todo de acuerdo con la legislación que sancione el Honorable Congreso de la Nación. La ley de creación del BCRA establecía que sería una institución mixta, donde el capital era aportado mitad por el Gobierno Nacional y la otra mitad por bancos nacionales y extranjeros establecidos en el país

Por sus específicos cometidos, está claro que no puede depender del Poder Ejecutivo ni recibir órdenes de éste, sólo el Congreso de la Nación puede y debe controlarlo y fijarle pautas.   Tanto el Presidente como el Directorio, son designados por el Ejecutivo, con acuerdo del Senado.  Para remover a cualesquiera de ellos, “cuando mediare mala conducta o incumplimiento de los deberes de funcionario público” el Ejecutivo debe dictar un Decreto, previo consejo de una comisión del Honorable Congreso de la Nación.

El 25 de marzo de 1946, el presidente de facto Edelmiro J. Farrel a instancias del entonces coronel Juan Domingo Perón, sanciona el decreto 8503, ratificado luego por la Ley 12.962, por el cual se nacionaliza el Banco Central y todo el sistema bancario argentino. En junio de ese año asume Perón como presidente, quien se había impuesto en las elecciones de febrero. Los planes económicos del gobierno que asumió necesitaban contar con las herramientas que permitieran poner en manos del Estado los elementos para poder cumplirlo. La nacionalización del Banco Central puso además en manos del Gobierno nacional, y por lo tanto, bajo su completa responsabilidad la emisión de moneda, la regulación del crédito y la fijación de la política cambiaria.

Desde aquel momento, comenzó un ir y devenir de situaciones y el mal uso de los recursos del banco, por parte de gobiernos de diferentes signos políticos y la alternancia entre gobiernos civiles y militares.

El resultado fue desastroso, la moneda fue cambiando de nombre en varias oportunidades y el peso moneda nacional perdió 13 ceros en el camino. Hoy estamos atravesando una crisis muy profunda, un banco central con reservas negativas, un peso que se devalúa por horas y una inflación galopante de tres dígitos mensuales.

Se ha abusado de la emisión monetaria y bien sabemos que sin reservas que respalden su emisión, los pesos que recibimos, solo son meros papeles impresos.