Massa asumió el Ministerio de Economía el 3 de agosto de 2022, como consecuencia de la renuncia de Martín Guzmán y un corto interregno de solo 24 días de Silvina Batakis. De hecho, Massa se convirtió en un superministro y conductor virtual de un gobierno debilitado.
Pero la gestión de Massa está muy lejos de ser exitosa, bien podríamos calificarla hoy después de un año, de calamitosa. El dólar blue se cotizaba en el momento de asumir en $314, la cotización actual es de $735. La inflación que recibió Massa se ubicaba en el 70 % interanual, hoy supera un crecimiento de los precios del 140 % anual, con perspectivas de que se dispare aún más.
El Banco Central, al asumir Massa registraba un saldo de reservas netas de US $2.227 millones (positivas) Hoy, según acaba de informar el FMI, son negativas en 14.100 millones de dólares. Sin dólares propios, el Banco Central está utilizando
los yuanes provistos por el Banco Popular de China. Según el Fondo, dicho swap trepa al equivalente a 17.900 millones de dólares, de los cuales se utilizaron US $6.500 millones. También hay un swap por 3.000 millones de dólares aportado por el Banco de Basilea, garantizado con oro o bonos del Tesoro de EE.UU. propiedad del BCRA.

En cuanto a la pobreza, se mantiene en un 40 %, la desocupación en un 7% y la economía caería este año un 2 %.
Se podrá culpar de los malos resultados, como Alberto Fernández lo dice, a la pandemia, a la guerra en Ucrania, a la sequía histórica y a la inflación mundial, pero lo cierto y objetivo es que las promesas y pronósticos del superministro no se cumplieron. La crisis se ha profundizado y será responsabilidad del futuro gobierno resolverla.
