El Banco Itaú se fue del país. Vendió sus activos al Banco Macro y deja de operar en Argentina. El motivo, es similar al de muchas otras empresas que optaron por mandarse a mudar, por la falta de previsibilidad, la inseguridad económica, jurídica y social, por una inflación récord, por los cepos cambiarios, las restricciones a la importación y a la imposibilidad de girar divisas al exterior.
Así es que el Banco brasileño, se suma a empresas como LATAM, Norwegian, Falabella, WallMart, Nike, Glovo, la energética estatal italiana Enel, las autopartistas Axalta y PPG, entre una treintena que durante este gobierno abandonó o redujo sus actividades en nuestro país.

El empresariado ve con preocupación cómo se redujo el “clima de negocios” lo que genera además de la huida de empresas, ausencia de inversión.
Las empresas atribuyen gran parte de los problemas al largo encierro y la parálisis económica con los que el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, enfrentó la pandemia de Covid. Es indudable que el impacto de ese largo período sostenido por el gobierno emitiendo moneda espuria, es también el principal motivo de la disparada inflacionaria que hoy soportamos y que viene creciendo.
Hay otras que están en la cuerda floja, pero como las empresas argentinas, esperan un cambio de gobierno. Es seguro que el gobierno que asuma el 10 de diciembre tenga otra visión y otros planes económicos.
