Contexto
Sin embargo, la instrumentación de la medida, sin comunicación pública y aplicada sin estar encuadrada en un plan de contingencia concreto, “hace que el traslado de la devaluación a precios haya sido muy inmediato”, explica Repetto. Previo al resultado electoral, el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del BCRA, anticipaba un IPC del 7% para julio y del 7,9% para agosto, con una proyección de 140% para todo el año.
Ahora, para Pedro Siaba Serrate, director de research de Portfolio Personal Inversiones (PPI), con los efectos del 7,5% a la importación de bienes, del dólar maíz, la devaluación y la suba de los dólares financieros, “probablemente estamos hablando de un ritmo de inflación que incluso puede quedar por arriba del umbral del 10%”.
“En ese sentido, el incremento de la tasa no alcanza para generar una tasa real positiva, uno de los puntos que pide el FMI en el acuerdo”, alerta el economista.
Remarcaciones
En las primeras setenta y dos horas posteriores a la devaluación, los sectores que sufrieron mayores remarcaciones tienen que ver con la construcción (20%), medicamentos (25%), combustibles (12,5% aplicado por Shell, Axion y Puma, al que ahora se sumará YPF a partr de un acuerdo con el Gobierno), alimentos (9% y 15%) y particularmente el sector de la carne (60%, en el marco de las negociaciones para acordar volúmenes de exportación y venta local).
De todos modos, para el economista Guido Agostinelli, “es prematuro hablar de 12% de inflación porque sería un traslado grande” y resaltó que el rendimiento actual del plazo fijo en términos anuales es de 209%. Así, recordó que se actualizó la pauta de Precios Justos con un tope de incremento de 5% mensual, pero con medidas de alivio fiscal de por medio, lo cual podría morigerar el índice de precios.
“Efectivamente es una tasa que nace vieja”, contrapone Laura Pereyra, directora de PIN Capital. Según su recomendación, como alternativa los pesos pueden colocarse en Cedear -activos de otro país- “como PepsiCo o Berkshire Hathaway”.
“Con algo más de riesgo también se puede seguir algún papel brasileño, como VALE, o en algún DJI, el índice que sigue al Dow Jones Industrial, siempre sabiendo el riesgo que implica ir a largo plazo a asociarse con una empresa renta variable”, detalla. También sugiere activos atado al CER “ya que allí va a ir el caudal de tasa cuando empiece a migrar el desajuste de tipo de cambio”.
Sobre la posibilidad de una próxima devaluación, supone que “pos elecciones generales deberán ajustar un poco más”, aunque a través del crawling peg, y no una corrección abrupta.
Mientras tanto, si el ajuste del dólar oficial buscaba contener la brecha cambiaria, para la especialista “todavía no funcionó”.
En palabras de PPI: “La brecha cambiaria se elevó a 107,1%, prácticamente empardando la brecha del viernes 11 de agosto de 109%, devaluación mediante. Sobre el CCL, los niveles de referencia de la crisis de julio de 2022 (de $751 a precios de hoy) y de octubre de 2020 (de $831) ya no lucen tan lejanos”. En este sentido, Repetto coincide en que, sin una diferencia entre las cotizaciones estabilizada, y con el nivel actual de fragmentación política, el plazo fijo no se presenta como la mejor opción, al menos de momento.