“En suma, entendemos que los acuerdos de precios pueden tener un impacto de corto plazo, de manera similar a lo acontecido a fin del año pasado. Así, el IPC del séptimo mes podría volver a ubicarse en torno al 6%, aunque difícilmente profundice la baja. Asimismo, se trata de una moderación transitoria. Hacia delante, la tendencia es al alza”, agregaron desde Fundación Capital.
Proyecciones y análisis
De todas formas, de acuerdo a los primeros sondeos, las proyecciones de consultoras privadas ubican la inflación de este mes por encima de junio. Por caso, desde Eco Go proyectaron una suba del IPC a nivel general en el 6,6%, debido a que los alimentos llegarían a 7,3%.
En tanto, desde C&T, señalaron que “los datos de los primeros días de julio ubican a la inflación por encima del 7%, en un mes donde el turismo tiene una mayor incidencia, y donde hay mayores aumentos de precios regulados (pre pagas, colegios)”.
En ese contexto, desde la consultora Sarandí señalaron que “el piso del IPC sigue siendo elevado, dada una inercia del régimen que no se rompe con gradualismo ni apelando solo a las mejores expectativas en el mercado”. “Sin posibilidad de usar atajos acorto plazo, Massa sabe que mantener el IPC en la zona del 5% al 7% es un resultado aceptable. El 2023 cerraría con una aceleración de entre 30 y 40 puntos. Si bien son niveles exorbitantes, se trataría de una suba menor a la del dramático 2022. Habrá que esperar”, detallaron desde la firma.
Es que, tal como remarcaron desde LCG, más allá de la desaceleración de los últimos meses, no se espera “que se vaya a observar un cambio de tendencia durante este año”. “La economía sigue cerrada y las expectativas sobre un nuevo Gobierno y futuros cambios de precios relativos continuarán sosteniendo la inflación en niveles elevados. La caída de la demanda agregada podrá poner algún freno, pero lo hará sobre una inercia elevada”, explicaron.
