Vie. Abr 17th, 2026

Entre tantas noticias políticas, que muy poco aportan a tranquilizarnos, bien vale destacar una noticia de indudable valor y que nos hace soñar con un país mejor. Me refiero al gasoducto Néstor Kirchner de gran impacto social, económico y productivo.

El pasado 20 de junio Día de la Bandera, se inició el llenado del primer tramo del gasoducto. Este va desde Tratayén, en Neuquén, hasta la localidad de Salliqueló, provincia de Buenos Aires. Esto permitirá ampliar la capacidad de transporte de gas y hacerlo llegar a los grandes centros de consumo, permitiendo así un ahorro para el primer año de u$s2.200 millones de dólares en sustitución de importación de Gas Natural Licuado y combustibles líquidos. La primera Etapa se realizó en tiempo récord gracias a la incorporación de tecnología de punta para cumplir con los plazos de la planificación. El 9 de julio será el acto formal de inauguración.

La Secretaria de Energía de la Nación, Flavia Royón, declaró que  “Los que están involucrados en la construcción de gasoductos consideran que la obra no se podía hacer en menos de 24 meses y se hizo prácticamente en 10. El 11 de agosto del año pasado fue el primer acto del ministro de Economía Sergio Massa, en Salliqueló donde se firmaron los contratos de la obra que claramente se hizo en tiempo récord absoluto técnicamente con una soldadura promedio de 5 kilómetros de caño por día”, señaló la funcionaria.

Así fue como se tendieron más de 47.700 caños de 12 metros de largo y de 36 pulgadas de diámetro, en los 573 kilómetros de extensión del GPNK entre Tratayén y Salliqueló, atravesando las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires.

La UTE conformada por Techint y SACDE se adjudicó los renglones 1, 2 y 4; mientras que las empresas BTU y Esuco se quedaron con las obras de los renglones 3 y 5.

La segunda etapa tendrá una extensión de 467 kilómetros, lo que permitirá llegar con gas natural a San Jerónimo (sur de la provincia de Santa Fe), sumando otros 17 millones de m3/día y abriendo la posibilidad de abastecer a grandes ejes urbanos e industrias del centro y norte del país, como así también la oportunidad de exportar los excedentes a Brasil y Chile.

Nadie duda de la enorme importancia que tiene esta obra que posibilitará a Argentina dejar de importar energía, comenzar a exportarla y ampliar el abastecimiento interno.

Sabemos que a pesar de la trascendencia de esta obra para el futuro energético y económico de la Argentina, no tuvo siempre un avance firme: el cambio de gobierno y una diferencia interna en el actual gobierno, que precipitó la renuncia del ex ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas, afectaron su avance.

Debemos celebrar que nuestro país comienza de esta manera a tener plena soberanía en materia energética. Y bien vale recordar que en asuntos estratégicos fundamentales hay que dejar de lado las banderías políticas y unirnos todos bajo la única bandera, la celeste y blanca.