Un llamado telefónico entre viejos conocidos: eso permitió que la sublevación contra el gobierno de Vladimir Putin se detenga y que el autodenominado Grupo Wagner no entre en conflicto con el ejército oficial de Rusia. ¿Qué ocurrió? El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, conocía al líder de la rebelión.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, informó que Lukashenko -el aliado más férreo que tiene Rusia en su avanzada bélica contra Ucrania– se había ofrecido a mediar, con la aprobación de Vladimir Putin, porque conocía personalmente a Yevgeny Prigozhin, líder del Grupo Wagner, desde hacía unos 20 años.
Uno de los fundamentos del levantamiento era pedir la entrega del ministro de Defensa, Sergei Shoigu, y al jefe del Estado Mayor, Valery Gerasimov. Consultado sobre si habría cambios en esa cartera, Dmitry Peskov informó que Vladimir Putin comunicaría su voluntad en los próximos días.
Los combatientes del Grupo Wagner comenzaron a retirarse de la ciudad de Rostov este mismo sábado por la noche.
