Ayer, la violencia se apoderó de Jujuy. Los principales accesos a la ciudad están cortados por piqueteros kirchneristas, un grupo intentó incendiar la legislatura, pero solo consiguió quemar algunos sectores. Hay más de medio centenar de heridos, especialmente policías, y un numero semejante de arrestados. Claro está que el desenfrenado ataque estuvo planificado y ante este accionar la policía reaccionó con los elementos disuasivos que dispone, gases lacrimógenos y perdigones de goma.

Ayer, tomando en cuenta que en la Legislatura se reunirían los constituyentes, la policía planteó un sistema de vallado perimetral al Palacio Legislativo, con agentes comunes -muchas mujeres-, sin armamento, para contener como siempre a todos aquellos grupos que se pueden manifestar pacíficamente.
Pero los manifestantes no eran pacíficos ciudadanos, eran violentos que arribaron a Jujuy para cometer actos intimidatorios. Los agitadores llevaban piedras en sus mochilas con las que atacaron a los policías, que comenzaron a caer desplomados. Según el jefe de Policía fue en ese momento que salieron a contener a los violentos los equipos antidisturbios. “Posteriormente, dieron vuelta dos vehículos particulares, de turistas, les tiraron bombas molotov, incendiaron tres vehículos y saquearon negocios”, describió el jefe de la fuerza de seguridad provincial. “La función de nosotros era contener, no reaccionar, pero no hubo mayor alternativa, porque tampoco podía permitir que siguieran dando vuelta autos, incendiando, saqueando y mantenerme inerte viendo como los mismos civiles y turistas pedían auxilio (…) Los elementos que se utilizaron son disuasivos, se utilizan para dispersar y no son letales. Yo conducía y traté de evitar que hubiera excesos. Será el fiscal quien evalúe si los hubo” continuó el Jefe.
Los manifestantes lograron ingresar a la legislatura donde quemaron escritorios, computadoras, mobiliarios y documentos, hasta que fueron desalojados por las fuerzas del orden.
El gobierno nacional, en lugar de apoyar al local como es su obligación constitucional, salió a repudiar la “represión” policial. El presidente Alberto Fernández demandó al gobierno jujeño «el cese inmediato de la represión» y acusó al mandatario provincial de «ser el único responsable» de haber llevado a la provincia a esa situación «tratando de imponer una reforma constitucional que no respeta la Constitución Nacional». [i]
Como Alberto vive en una nube, cada día más apartado de la realidad, parece ignorar que la reforma jujeña fue acordada con el justicialismo jujeño, no es una imposición de Morales y si la Carta Magna jujeña reformada, no respeta la Constitución Nacional, el camino es la justicia. Pero fundamentalmente, nunca debe apoyar ni justificar el uso de la violencia. Ayer en Jujuy, gente ajena a la provincia, intentaron incendiar la legislatura, cometieron actos extremos de vandalismo, quemaron automóviles, hirieron a policías y destrozaron la ciudad de Jujuy.
Acaso lo de Jujuy es un anticipo de lo que puede pasar a un próximo gobierno que intente las reformas que el país necesita para terminar con la pobreza, dar trabajo genuino a los que hoy sobreviven con planes sociales e intente reincorporarse al mundo con todas las potencialidades de un país que supo despertar la admiración de todo el planeta y al que no le falta nada para ser nuevamente admirado y respetado?
