Comienza hoy la quinta semana consecutiva de negociaciones vía zoom con el Fondo Monetario Internacional para la reedición del acuerdo de Facilidades Extendidas, hoy suspendido desde la tercera semana de abril. Y con el comienzo el jueves próximo del mes donde Argentina podría caer en incumplimientos si no llega a un acuerdo antes del 22 de junio, cuando teóricamente se le deberían girar al organismo que maneja Kristalina Georgieva unos u$s2.300 millones por pagos de capital. La buena noticia es que la semana pasada los miembros del staff técnico de Washington plantearon cierta flexibilidad en el momento de aceptar las propuestas de Buenos Aires sobre la evolución del déficit fiscal durante los primeros cuatro meses del año.
Según lo que al menos se interpretó en el país, los números mostrados sobre una reducción del gasto en un 11%, el compromiso de suspender los subsidios a los sectores de mayores recursos, la aplicación del dólar agro que mejoraría la recaudación de los derechos de exportación y cierto control de la obra pública, matizaron el mal dato de la acumulación de un déficit de 0,6% del PBI durante el período enero-abril. Esto, sumado a los efectos de la sequía en la recaudación, alcanzaron para mejorar la imagen del panorama fiscal en la gente del encargado del caso argentino en el FMI, el venezolano Luis Cubeddu. Al menos no será este capítulo el que trabe un acuerdo.
