Una imagen del Papa Francisco, con un moderno abrigo blanco y la del ex presidente Donald Trump siendo arrestados, son falsas, generadas por inteligencia artificial. Ambas imágenes se volvieron virales y recorrieron el mundo entero.
Un video trucado, que se difundió en el canal “House of News” de YouTube, que suspendió esta cuenta en marzo, mostraba a un presentador de televisión de Estados Unidos que decía que las noticias sobre la crisis de Venezuela eran “exageradas” y afirmaba falsamente que un líder opositor había sido partícipe de un supuesto fraude. El video de propaganda venezolano fue generado por inteligencia artificial, todo era falso, incluyendo al supuesto presentador.
Cada día será más difícil reconocer la verosimilitud de lo que se nos muestra, el desarrollo vertiginoso de la inteligencia artificial ya está modificando nuestros hábitos de vida.
Rony Abovitz, un emprendedor que fundó la empresa de realidad aumentada Magic Leap, y la compañía de robots quirúrgicos MAKO, que ya realizó más de un millón de cirugías, no firmó la carta abierta de Elon Musk y más de 1000 expertos tecnológicos que piden una pausa de seis meses en el desarrollo la inteligencia artificial. “No la firmé porque no pensé que esa solución sea efectiva”, le dijo Abovitz al periodista Andrés Oppenheimer. “Si realmente queremos resolver este problema, tenemos que hacer algo mucho más intenso”. Según Abovitz, “estamos en guerra” con una inminente avalancha de videos, fotos y textos falsos tan realistas que probablemente sembrarán el caos a menos que hagamos algo[i].
Abovitz también le dijo a Oppenheimer, que debería haber organismos estatales que vigilen el uso saludable de la inteligencia artificial, así como hay agencias estatales que monitorean la fabricación de alimentos, o automóviles.
Antes de que se avanzara tanto en el desarrollo de la inteligencia artificial ya circulaban y circulan en las redes sociales, miles de fake news, que irresponsablemente son viralizadas. Imagínense cuánto se agravará esto cuando no podamos distinguir una imagen, un video, un discurso o un texto, supuestamente auténtico, pero falso, generado por inteligencia artificial.
Y pronto la inteligencia artificial estará en manos de cualquier humano que podría hacer un uso imprudente de esta colosal herramienta, produciendo confusión y eventualmente un caos.