La pata política, clave en la dinámica del dólar
Así, Scaletta asegura que el salto de las últimas semanas, que se controló recientemente, no es ajeno a lo que sucede en la economía real, pero, por otro lado, fue impulsado por la situación política también. Y advierte, en este sentido, que el hecho de que un simple informe hablando de posibilidad de devaluación desate una corrida habla primero de una gran fragilidad en la economía real, pero también, del alto nivel de incertidumbre política. “Me refiero a la incertidumbre sobre las decisiones de política económica que espera el mercado”, aclara.
Al respecto, describe que “el gran problema de esta dinámica es que el principal determinante de la inflación local es el precio del dólar”. Scaletta explica que, en general, la inflación de cualquier país está determinada primero por la variación de los llamados ‘precios básicos’, que en nuestra economía son: el dólar, los salarios y las tarifas.
El dólar y su relación con la inflación
Sin embargo, aclara que, “en contextos de restricción externa, el del dólar es el precio básico por excelencia”. Y apunta que eso se puede ver de manera muy directa en las variaciones de los precios mayoristas, que siempre siguen sin retardos las variaciones del tipo de cambio. En tanto, que, en el caso de los precios minoristas, siempre hay un retraso porque inciden las condiciones de cada mercado particular.
Así, explica que las cotizaciones paralelas impactan en las expectativas de cambios en los precios de reposición, motivo por el que, cada vez que hay un salto, se ponen en pausa las listas de precios.
“La memoria histórica de cualquier comerciante sabe que muy excepcionalmente las cotizaciones que alcanza el dólar informal bajan. Por todas estas razones el efecto inflacionario es siempre bastante inmediato”, detalla.
Y, en este sentido, asegura que una inflación de más del 100% anual tiene una dinámica propia y supone una inercia que solo puede combatirse con un plan de estabilización, pero considera que el problema es que un plan de este tipo demanda dos cosas que hoy no se tienen: tiempo y cohesión política.