Lun. Mar 4th, 2024

Dentro del Ministerio de Economía como en el Banco Central reconocen que la instrumentación de una nueva devaluación quirúrgica para los sojeros está bajo estudio porque saben que habrá que cubrir un bache de al menos 13.000 millones de dólares por los efectos de la sequía. En su última revisión técnica, el Fondo Monetario Internacional (FMI) habilitó a que se realizaran “medidas cambiarias temporales” a pesar de que no son de su agrado. Todo apunta a un dólar soja 3. La posible instrumentación de esta medida no estará exenta de “daños colaterales”, además de la enorme transferencia de recursos hacia los exportadores y grandes productores de la oleaginosa.

En el Banco Central siguen el minuto a minuto de la sequía a través de los datos de la Bolsa de Cereales de Rosario, que el viernes de la semana pasada informó una caída en la producción agrícola del 38%. Esto equivaldría a 20.000 millones de dólares menos durante 2023.

En cambio, en Agricultura trabajan con otras bases de datos, por eso el cálculo que le presentaron al ministro Sergio Massa indica una potencial merma en las exportaciones de 13.000 millones de dólares, tal como publicó El Destape. Cualquiera sea el guarismo, resultará un bache difícil de cubrir, en un escenario donde la autoridad monetaria ya vendió en lo que va de marzo 1900 millones de dólares.

“Por ahora, no nos han convocado. Supongo que habrá algo pero hay que ver si no es una medida un poco más extensiva, con más productos. Por ejemplo, con economías regionales. La sequía se llevó el 50% de la soja. Así que esta vez la rueda de auxilio está desinflada”, afirmó Gustavo Idigoras, titular de la cámara que nuclea a las grandes agroexportadoras (CIARA – CEC).

Según los datos que manejan en Agricultura, este año la caída del complejo sojero, que incluye ventas de granos y los subproductos como harina y aceites, caería un 25%. Dicho sector aportaría apenas 18.200 millones de dólares en divisas, de un total de 27.000 millones de exportaciones de trigo, maíz y la oleaginosa.

El escenario luce complejo. Massa anunció hace dos semanas un dólar vino vinculado a las economías regionales. Al momento de su presentación en el marco de los festejos por el día de la vendimia, no existía ninguna precisión sobre dicha medida. Incluso, el presidente del BCRA, Miguel Angel Pesce, no estaba al tanto de que se instrumentaría un dólar diferencial para este sector. Hasta el cierre de la semana pasada, tampoco había muchas definiciones sobre el anuncio, según narró a El Destape Patricia Ortiz, presidenta de Bodegas Argentinas.

Poder de fuego sojero

Acordar con los sojeros y agroexportadores parece más sencillo porque tienen la capacidad de guardar su producto en silo bolsas de a millones. Distinta es la situación de las economías regionales. Massa había intentado avanzar sobre un dólar diferencial para las distintas producciones del país en noviembre del año pasado. Pero luego le explicaron la inviabilidad de adelantar ventas cuyos productos no estaban almacenados en ningún lado.

En cambio, los sojeros tienen guardadas seis millones de toneladas de la campaña 2022. Desde Agricultura enfatizaron a este portal que dichos granos están en poder de los pequeños productores “que no especulan”. No es lo que suele decir la CIARA – CEC cada vez que se implementa una medida de estas características. “La soja está en manos de productores con recursos económicos”, le habían dicho a este periodista desde la entidad, previo al lanzamiento del dólar soja 2.

A su vez, el presidente de la Federación Agraria, Carlos Achettoni, también comentó algo obvio: “Por lo general está en manos de sectores concentrados y el exportador”.

Más allá de quien posea las seis millones de toneladas producidas en 2022 (los pequeños suelen vender periódicamente para pagar el alquiler, insumos, la cuota de un préstamo o sus gastos corrientes), el equipo técnico de Agricultura, bajo la conducción de Juan José Bahilo, le acercó a Massa otra propuesta.

Una posible alternativa, bajo análisis y no definida aún, sería aplicar un tipo de cambio diferencial para la nueva cosecha de soja, con una ventana que podría transcurrir desde el 15 de mayo hasta el 30 de junio. La fecha estimada, si bien es lejana para unas reservas del BCRA bajo tensión, se explica porque el grano golpeado por la sequía todavía no se levantó.

En base a las necesidades que tendrán todos los productores como consecuencia del contexto adverso de este año (menos toneladas producidas), en Agricultura estiman que podrían adelantarse entre 12.000 o 15.000 millones de dólares de la nueva cosecha de soja.

El valor para esa posible devaluación quirúrgica, si es que se aplica, es una incógnita. De mínima, serían los 230 pesos de la anterior versión más la inflación acumulada para ese período, quizás cerca de 300 pesos. Es el mismo valor que arrojaron los bodegueros tras escuchar el anuncio de Massa.

Dificultades

En las últimas 5 ruedas, la autoridad monetaria tuvo que vender 554 millones de dólares, producto de una liquidación del agro que continúa en niveles mínimos. El promedio diario es de apenas 50 millones cuando para el mismo período de 2022, rondaban los 136 millones.

Para la consultora Ecolatina, el derrumbe en la producción agrícola “genera múltiples impactos que tensionarán la estrategia de Massa”. “No sólo se evidenciarán repercusiones negativas en el frente cambiario (menor oferta de dólares) y el fiscal (menor recaudación), sino que también incidirá sensiblemente en la actividad económica y complejizará el escenario inflacionario”, puede leerse en su informe titulado “Monitor Cambiario”.

Desde el BCRA confirmaron a El Destape que se está estudiando una versión 3 del dólar soja aunque para algunos directores de la entidad persiste la duda sobre cuánto se podría juntar pero sobre todo estarían mirando el posible impacto inflacionario, que en los actuales niveles generaría una mayor espiralización.

El mencionado impacto vendría – según la óptica esbozada por un director de la entidad- a partir de la mayor emisión monetaria que implicará pagarles más a los sojeros y como consecuencia de esto, un nuevo ensanchamiento de la brecha cambiaria.

El impacto en la inflación no es un tema menor, sobre todo cuando algunos guarismos que se manejan dentro de la entidad acercan la variación de precios de marzo a un 7,5%, al menos hasta la semana pasada.

Al caer las exportaciones, también habrá una menor recaudación por los derechos de exportación, IVA y Ganancias, del orden de los 6600 millones de dólares, de acuerdo a las estimaciones realizadas en Agricultura. En el BCRA, la cuenta es un poco mayor. Los cambios realizados en el acuerdo con el FMI, donde solo se revisó la acumulación de reservas, no alcanzarán para amortiguar el duro escenario que se viene en los próximos meses, con una pauta de déficit del 1,9 por ciento. Todo luciría como un mayor ajuste fiscal.

Por eso algunos dirigentes, como Máximo Kirchner o Axel Kicillof, o consultores como Emmanuel Alvarez Agis, explicitaron que la llave para encontrar una posible salida a este callejón sería patear el acuerdo con el FMI.