Se ha cumplido el primer aniversario de la invasión de Rusia a Ucrania y la guerra continúa, mientras Putin mete miedo al mundo entero con sus amenazas de utilizar armas nucleares.
En abril del año pasado decíamos, “Si Putin pensó en avanzar por territorio ucraniano en una suerte de blitzkrieg (guerra relámpago) los cálculos le fallaron y en ciertos lugares el ejército defensor ucraniano hizo retroceder a los rusos”. Y continuábamos, “La paz no está cercana, por el contrario, el cruce de acusaciones y los movimientos de tropas, indican que el conflicto mantiene pleno vigor.”

Nada hacía prever que el ejército ucraniano pudiera contener e incluso obtener importantes victorias frente al ejército ruso, uno de los más poderosos del planeta, pero esto ha venido sucediendo, claro está que con el apoyo explícito de la OTAN y de los EEUU.
La tragedia humanitaria es inconmensurable, según la agencia Reuters, han muerto 42,295 personas, entre ellas muchos niños, los heridos suman 56,756 y de igual forma, muchos niños; están perdidas unas 15,000 personas y se han desplazado unas 14 millones. Además, los daños son enormes, se han destruido 140000 edificios, ciudades, carreteras, puentes, devastados son el saldo de la locura de un solo hombre, Putin, que se cree un moderno conquistador.
“¡Basta, basta!” Había pedido el Papa Francisco a poco de iniciarse la guerra a la que calificó como “lugar de muerte, donde los padres y las madres entierran a sus hijos, donde los hombres matan a sus hermanos sin ni siquiera haberlos visto, donde los poderosos deciden y los pobres mueren”.

Nosotros decíamos que Putín, el Hitler del Siglo XXI, no parece dispuesto a ceder no obstante los reveses que ha sufrido su ejército, gracias a la firme y heroica resistencia ucraniana, algo que no esperaban los altos mandos militares rusos. Se suma la falta de preparación de las fuerzas invasoras, gran parte de ellas conformada por soldados conscriptos, y notorias fallas en la logística de abastecimiento.
Al cumplirse el primer aniversario del ataque, la ONU volvió a reclamar a Rusia el retiro de sus tropas. Nuestro país votó positivamente. Dejó atrás la enorme “gaffe” de nuestro presidente cuando a días de comenzar una guerra que se veía venir, colmó a Putín de elogios personales y ofreció a la Argentina como puerta de entrada a Latinoamérica. Podía observarse la sonrisa socarrona del presidente ruso.
¿Algo puede justificar la guerra? Nada justifica una guerra, claro está que si un país es invadido, defenderse es válido y legítimo, como lo está haciendo ahora el heroico pueblo ucraniano.
Putín redobló sus amenazas de utilizar su arsenal atómico, anunció la suspensión del tratado New START de reducción de armas nucleares que firmó con EE. UU. en un discurso en el que demonizó a Occidente.
Rusia posee los misiles nucleares ‘Poseidón’, también conocidos como el “Arma del Apocalipsis”, una de las armas más letales del planeta, ya que cada cabeza atómica puede albergar 100 megatones, llegando a causar tsunamis radioactivos.
Ciertamente que Argentina está muy lejos del teatro bélico, pero las amenazas de Putin también deben afligirnos. El delirante mandatario ruso ha demostrado ser un desequilibrado y es capaz de inmolarse en una guerra devastadora.