Un país muy rico en dólares ocultos

Argentina vive un mundo irreal donde “nada el ave y vuela el pez” como diría la célebre Maria Elena Walsh en su canción sobre el “mundo del revés”

Esto lo vemos diariamente cuando observamos que se ha priorizado la vagancia sobre el trabajo genuino, cuando se culpa a los empresarios de los desaguisados monetarios del gobierno, cuando en lugar de devaluar se establecen un sinnúmero de tipos de cambio lo que equivale a una devaluación por sector, cuando se castiga al productor con una insoportable carga fiscal para que el Estado dilapide los recursos y cuando constatamos que el ajuste más duro es con los jubilados, los más necesitados.

No hay dólares y el Banco Central ha establecido un duro cepo para adquirirlos, lo que hace temer una parálisis de ciertas actividades por falta de insumos. ¿Pero realmente no hay dólares en el país? Informes de la Reserva Federal de los EE. UU. lo desmienten. Los argentinos tienen en su poder, el 10 % de los dólares físicos que circulan por el mundo. Y esto también lo suscribe el presidente de nuestro Banco Central Miguel Pesce.

Los habitantes de nuestro país tienen 2 de cada 10 dólares que circulan fuera de los Estados Unidos.

Pesce, en una presentación ante la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas, sostuvo además que los argentinos tienen USD 400.000 millones en el exterior y apuntó a la necesidad de “inversión extranjera, no sólo porque es proveedora de dólares a la balanza de pagos deficitaria, sino porque aporta tecnología e inversión”. Claro está que necesitamos de la inversión extranjera, como también que los argentinos que tienen en cajas de seguridad, en sus casas, en los colchones o en un tarro de cocina, sus dólares escondidos, los vuelquen al trabajo productivo, a nuevos emprendimientos, los saquen y los hagan trabajar.

¿Pero quien invierte en un país con la trampa del cepo cambiario, donde la economía es digitada por el Estado, y donde el inversor y el empresario es maltratado y visto como un presunto delincuente?  Los argentinos durante varias décadas ahorraron en la moneda que les asegura estabilidad frente a un peso que se devalúa permanentemente.

Según el diario The Washington Post, “La pasión por la divisa verde comenzó en los años 30, en tiempos de la Gran Depresión, y se mantuvo inalterable al paso del tiempo y los gobiernos” y sostiene además que “El argentino no ve al dólar como una moneda extranjera, sino como parte de su vida y no es errado afirmar que la economía argentina es bimonetaria. El peso existe, pero devaluado, y el parámetro que determina las actividades de los ciudadanos pasa por la cotización del dólar.”[i]

Y en el mismo artículo el periódico norteamericano expresa: “Habituados a sobrevivir con un largo historial de crisis económicas, los argentinos conocen los secretos de las transacciones financieras y los mecanismos para aumentar sus ahorros en dólares, que pocas veces terminan en los bancos nacionales, sino en un lugar oculto del colchón, una caja de seguridad o en cuentas bancarias en el exterior”.

Los dólares están, pero este gobierno y los que lo han precedido, no han sabido generar la confianza y condiciones necesarias para que este monumental volumen de dólares ocultos, se vuelque a la Argentina productiva. Esperamos que el próximo gobierno encuentre la fórmula para hacerlo.

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