Lun. Abr 20th, 2026

Aun no siendo el episodio más grave desde el advenimiento de la democracia, tal como lo declama el presidente Alberto Fernández, el ataque contra la vicepresidenta Cristina de Kirchner es un hecho muy penoso que nos afecta a todos los argentinos y debe ser investigado a fondo incluyendo todas las ramificaciones si las hubiere.

Alberto, que bien sabemos utiliza livianamente sus palabras, para acusar y excusar, para aprobar y reprobar, culpar y defender, para condenar y absolver los mismos hechos, contradiciéndose a sí mismo, sin mostrar pudor alguno, se olvida de otros episodios tanto o más graves ocurridos en democracia, como el levantamiento carapintada, los tres atentados contra el presidente Raúl Alfonsín, y el homicidio del Fiscal Alberto Nisman, como ya lo determinó rotundamente la justicia.

Después del procesamiento de Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte dictado por la jueza María Eugenia Capuchetti por tentativa de homicidio agravado, y la detención de Agustina Diaz, se avanza en la investigación de Gabriel Carrizo, acusado como organizador del plan del atentado. Carrizo era el “jefe” del grupo que comercializaba algodones de azúcar frente al domicilio de la vicepresidenta.

Pero hay puntos oscuros que deberán ser investigados exhaustivamente, como la visible falla de la custodia de la policía federal que actuó sin profesionalismo, cometiendo múltiples errores, impropios de una custodia presidencial. También investigar a la custodia que la Cámpora prometía ejercer.

Hubo evidentes fallas de inteligencia ya que los imputados venían planificando el atentado desde hacía un tiempo. Tan despistados estaban los funcionarios, que Agustín Rossi titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), definió como “lobo solitario” a Fernando Andrés Sabag Montiel. En la misma línea se anotaba el Ministerio de Seguridad a cargo de Aníbal Fernández. Luego se supo que Sabag Montiel y Brenda ya habían abortado un intento de asesinato y que estaban buscando alquilar un departamento enfrente al de Cristina. Los copitos (vendedores de algodón de azúcar) aparecieron en todas las fotos y en los días previos

Hay que investigar también a la Federal por borrar los datos del teléfono de Sabag. Algo que no puede suceder por error. El teléfono fue entregado a la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que cuenta con tecnología más moderna que la Federal, en un sobre abierto, en modo avión y ya reseteado, lo que hizo perder la información en la principal prueba que tiene la causa.

Tampoco puede ser considerada mera casualidad que el jefe de la Custodia de Cristina, Diego Carbone, que sigue a la vicepresidenta a sol y sombra, no estuviese ese día custodiándola. ¿Sabían esto los atacantes?

Lo más importante ahora, es develar si el grupo atacante tiene contactos con otros grupos radicalizados o de ciertos servicios. Se estima que el negocio de los copitos no puede ser la fuente de financiamiento para todo el grupo, que habría otros grifos de mayor importancia. Según el periodista Jorge Lotti en una nota publicada el domingo en el diario La Nación, Máximo Kirchner «está convencido de que hay federales y algunos servicios al menos comprometidos en encubrir pistas para que no aparezcan supuestas conexiones. A eso se habría referido el abogado kirchnerista Gregorio Dalbón cuando dijo que “el enemigo es tropa propia”.

En beneficio de nuestra democracia el atentado a Cristina debe quedar totalmente esclarecido.